Esta semana comienza el debate de la inclusión del aborto en la Constitución. El Senado, con mayoría del PP, ha reclamado al Gobierno que frene la tramitación de la reforma. Pero no se crean, los populares no lo hacen por defender al más indefenso, sino ante la “falta de consenso” ante una iniciativa que ha calificado de “oportunismo, estafa y cortina de humo” para tapar la corrupción del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Suplico a Dios que nunca se vean en la tesitura de que el valor de su vida dependa de la pericia retórica de terceros a los que, además, les va la verborrea en el sueldo. https://t.co/dV3xwV8adg
— P. Luis Gil Borrallo (@JHSLuisM) April 28, 2026
Mientras sus señorías debaten cuándo una vida importa y cuando no, La Sexta, muy oportunamente, realiza un reportaje de investigación a la altura de la cadena.
Reyes estaba embarazada cuando sus médicos le diagnostican a su hijo un problema: malformaciones graves en el feto al hacerle una ecografía. "Los huesos largos no crecían como debían y el desarrollo del tórax hacía prever que no podría respirar". Por ello, sus médicos le recomendaron interrumpir el embarazo, vamos, abortar, matar a su hijo.
Y ustedes se preguntarán, cuál es el problema, si en España es muy sencillo abortar, más cuando ese aborto es eugenésico. Pues resulta que nuestra protagonista estaba embarazada de nada más y nada menos que ocho meses.
Como leen, en esos casos, para poder abortar, debes pasar por un comité clínico y, ¿adivinan? La perversa Madrid de Ayuso donde la sanidad está fatal, además de ser fascistas, la sanidad y Ayuso, le denegó el aborto. "En la semana 30 le informan de que, si quiere abortar, tiene que solicitar una confirmación del diagnóstico en el comité clínico, en su caso, de la Comunidad de Madrid. El comité no confirmó el diagnóstico y, por lo tanto, no podía abortar. El argumento: la enfermedad no era incompatible con la vida ni extremadamente grave e incurable, como se puede leer en el dictamen que muestra y que aún guarda en una carpeta. "No sé ni por qué lo conservo", dice".
"Si mis médicos me lo recomendaban desde la semana 21, ¿cómo es posible que el comité lo deniegue?", declaraciones que harían pensar que buscó más opiniones ante dos diagnósticos tan distintos pero no, continúa: "Si lo hubiera sabido, habría interrumpido antes". Así, decidió irse a Bruselas para abortar: "Compró vuelos para ella, su pareja y sus padres, hizo las maletas y se marcharon".
"En la semana 33, interrumpió su embarazo, a miles de kilómetros de su hogar y lejos del resto de su familia y amigos, ocultando todo el proceso "como si estuviera haciendo algo malo". "Muchos se van a enterar ahora". "Nos empujan fuera para poder ejercer un derecho". "Estamos en 2026 y las mujeres siguen saliendo de su comunidad autónoma y de su país para interrumpir el embarazo". “Yo me imaginé que estaba en el franquismo”. Terrible, devastador, tuvo que viajar para abortar de 8 meses de embarazo. El reportaje ha hecho que Moni, Ministra de Sanidad, madre, médico, ministra y futura candidata a presidir la Comunidad de Madrid, se escandalice, sufra y lo comparta. ¡Qué vergüenza, no pudo abortar de 30 semanas!
“Yo me imaginé que estaba en el franquismo”
— Mónica García (@Monica_Garcia_G) April 26, 2026
Reyes tuvo que abortar en Bruselas, donde un comité sí confirmó el diagnóstico que en Madrid había sido rechazado.
Una vulneración del derecho al aborto que ya hemos frenado en los tribunales. pic.twitter.com/tf9wpvpnST