El mensaje de León XIV para la Cuaresma, que comienza hoy, Miércoles de Ceniza, como casi todos los suyos, se lee en un pispás. Se podrá decir de ese Pontífice lo que se quiera, pero sorprende que sus homilías, discursos y mensajes carecen de circunloquios, van directamente al grano: son cortos, claros, concisos y concretos.
Mensaje papal para la Cuaresma 2026.
Comienza el Pontífice pidiendo que aprovechemos la Cuaresma, tiempo para que "nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas". No es mal consejo, porque la sociedad de Internet se caracteriza justo por eso: demasiados datos, poca información útil, demasiada 'cultura' de la ignorancia evidente. De vez en cuando, hay que pararse y pensar.
También porque León XIV habla a una sociedad desesperanzada, ilógicamente inquieta: "Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: 'Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor'". Vamos, que Dios está pendiente de la palabra del hombre. Conviene recordarlo.
Tercero: Ayuno y abstinencia, por si alguien se le había olvidado la esencia de la corredención cuaresmal: oración, ayuno y limosna.
El ayuno nos ayuda a "hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana". Es más, pide León XIV que "el ayuno sostenga un arrepentimiento real". Al parecer, la Cuaresma es lo opuesto a ese 'yo no me arrepiento de nada' que se ha convertido en una de las marcas más viscosas de nuestro tiempo.
Ayuno y abstinencia y aquí el Papa predica discreción y amabilidad, virtud esta al parecer olvidada: "abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias".
Y naturalmente, "esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas".
Para leer completo que no se tardan más de cinco minutos.