La campaña “Declara la guerra al hambre” pone el foco en una violencia silenciosa que rara vez abre informativos, pero que destruye vidas cada día: la pobreza extrema, la desigualdad creciente y la vulneración sistemática de derechos básicos. Frente a esta realidad, Manos Unidas, organización de la Iglesia católica, denuncia esta forma de violencia estructural y reclama políticas y compromisos que pongan en el centro la dignidad humana y la justicia social. Por eso, la organización trabaja para romper el círculo entre hambre, pobreza y conflicto.

Actualmente, alrededor de 673 millones de personas en el mundo padecen hambre. Además, 1100 millones de personas viven en extrema pobreza, de ellos, unos 455 viven en países en guerra o en situación de fragilidad (PNUD, 2024). Según el índice Global de la Paz 2025, el mundo no es solo menos pacífico, sino también menos capaz de construir la paz. Actualmente hay 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial; y el hambre es, a la vez, tanto causa como consecuencia de esos conflictos.  

Durante la rueda de prensa, se han presentado además los resultados de un estudio realizado por Manos Unidas, “Paz en un mundo en conflicto. Radiografía de la opinión pública española sobre paz y desarrollo”, que pone de manifiesto la urgencia de fortalecer la cultura de paz como base del desarrollo humano para así poder lograr un mundo donde se alcance una paz verdadera. “Según los datos de este estudio, el 94% de la ciudadanía española respalda esta premisa y afirma que no puede haber paz en el mundo sin un desarrollo justo. Para la mayoría de los españoles, la paz no es solo la ausencia de la guerra: exige justicia social, derechos y dignidad humana”, afirma Fidele Podga, coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas. 

De acuerdo con este informe, el 93% de los encuestados considera que estamos muy desinformados sobre los conflictos "olvidados" y el 90% cree que no interesan ni a medios ni a responsables políticos, un dato clave en un mundo en el que 78 países están involucrados en guerras más allá de sus propias fronteras.  

 

La campaña “Declara la guerra al hambre” pone el foco en una violencia silenciosa que rara vez abre informativos, pero que destruye vidas cada día: la pobreza extrema, la desigualdad creciente y la vulneración sistemática de derechos básicos.  Frente a esta realidad, Manos Unidas, la ONG de la Iglesia católica, denuncia esta forma de violencia estructural y reclama políticas y compromisos que pongan en el centro la dignidad humana y la justicia social. Por eso, la organización trabaja para romper el círculo entre hambre, pobreza y conflicto. Desde la convicción de que un mundo en paz es más que un mundo sin guerras, Manos Unidas sitúa la paz en el centro de su misión, tanto desde la acción humanitaria como desde los proyectos de cooperación al desarrollo y la sensibilización en España.

Para Manos Unidas la paz no puede esperar, porque la dignidad no puede esperar. En un mundo herido por la violencia, el hambre y la indiferencia, la organización reafirma su compromiso de trabajar, junto a más de 400 socios locales, apoyando iniciativas que fomenten el desarrollo y la paz, y que impacten positivamente en las vidas de personas víctimas del hambre, la pobreza y la desigualdad. Solo así, alimentando hoy la paz, será posible un mañana donde ninguna persona quede relegada a la espera.