Si Madrid es una de las ciudades del mundo donde se celebran más misas cada día, Barcelona -Cataluña en general- es todo lo contrario. Por eso, la visita del Papa a la ciudad Condal -martes 9 y miércoles 10 de junio- tiene una importancia especial.
Los cuatro momentos clave, según relataron este martes durante una rueda de prensa en la Conferencia Episcopal Española, serán, por orden cronológico, la vigilia de oración en el estadio olímpico de Montjuic, el rezo del rosario en Montserrat, la misa que celebrará en la Sagrada Familia y, por último, la bendición del sagrario de la capilla del aeropuerto de El Prat.
En medio de todo, los obispos españoles le han organizado una visita a la cárcel de can Brains, el miércoles por la mañana -comenzará a las 10:50 horas-, y que durará unos 20 minutos. Está muy bien que el Santo Padre mantenga un encuentro con 70 u 80 reclusos -ellos y ellas-, aunque tratándose de una visita exprés de apenas dos días…
Al margen de esto, lo importante es que los 40.000 asistentes al estadio de Montjuic podrán confesarse antes y durante la vigilia de oración, que los fieles podrán rezar el rosario con el Papa en Montserrat -luego tendrá un encuentro y almorzará con la comunidad benedictina- y que 4.000 afortunados podrán participar en la misa que celebrará en la Sagrada Familia -miércoles 19:30-, justo el día el que se cumplen 100 años de la muerte de Gaudí. Otros 4.000 fieles podrán seguir la misa desde el exterior del templo. Al finalizar, el Papa bendecirá la Torre de Jesús.
Ya de vuelta, León XIV bendecirá el sagrario de la capilla del aeropuerto de El Prat, capilla recién reformada. Como ven, una visita corta pero llena de momentos para rezar. Eso es lo más importante, porque Dios habla al corazón del hombre y el hombre sólo le puede escuchar cuando tiene su corazón en disposición de escucharle, algo que se consigue en la oración.