Todo comenzó con un accidente ocurrido en una en una reconocida superficie comercial, por el año 2020. La afectada, a través de su abogada, reclama 10.000 euros a este establecimiento.
Dicha abogada, de Huelva para más señas, adscrita al partido judicial de Ayamonte, Gemma Gutiérrez, ha remitido un escrito en latín a un colega que se dirigió a ella a través del juzgado en catalán, en ese caso en el que la letrada representa a una persona que sufrió el accidente y reclama por los daños sufridos. "La diligencia venía en catalán, sin traducción ni postilla, dirigida al juzgado de Ayamonte", aclara la abogada en declaraciones a Huelva Hoy, por lo que la letrada consideró que "si a este letrado aquí en Ayamonte le tramitan un escrito en catalán, a mí me lo tienen que tramitar en catalán y en latín". ¿Y por qué no?, que diría el recién campeón del Mundial de fútbol, Aymeric Laporte.
El mismo medio recoge que, una vez fijado el juicio para el próximo mes de noviembre, el abogado del centro comercial se dirigió al juzgado de Ayamonte pidiendo intervenir por videoconferencia y modificar la fecha, aunque la carta que le llegó a la letrada estaba escrita en catalán, sin traducción al español.
Respuesta de la abogada, en latín: «Petitioni suspensionis deest iusta causa ad diem conventam mutandam, cuius iusta causa proposita est resolutio lingua alia quam. Hispanica sine translatione, hac parte et ipsa curia nescientibus quid in dicto documento exprimatur vel eius significationem».
De este modo, le indicaba que no veía motivos para modificar la fecha y le recordaba que no se había dirigido al juzgado en un idioma distinto al español.
La abogada, no obstante, ha aportado una copia de su misma carta en catalán, en un caso en el que el juzgado onubense deberá decidir ahora si da salida a las peticiones de ambos letrados.
Es lo que se podría definir como 'jarabe lingüístico' para quienes quieren imponer una lengua minoritaria, no sólo ya en su región, sino fuera de ella.
Mientras, medios como el nacional.cat, lo califican como un caso de catalanofobia por parte de la abogada, quien, según este medio, se vio "sorprendida al recibir el texto en catalán".