El acusado del intento de degollamiento a Stephen Ogilvie, en Belfast, es Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años.

Según La Gaceta, Ogilvie permanece hospitalizado en estado grave después de perder el ojo izquierdo y sufrir heridas en el rostro, la espalda y la zona ocular. El caso, grabado en vídeo y difundido de forma masiva en redes sociales, ha provocado una fuerte reacción pública en el Reino Unido y ha vuelto a situar en el centro del debate la relación entre inmigración, seguridad ciudadana y respuesta policial.

 

 

 

 

La agresión fue descrita por testigos como un ataque extremadamente violento con arma blanca. Algunos presentes señalaron que el agresor parecía intentar decapitar a la víctima antes de que miembros del público y agentes de Policía intervinieran.

El caso ya había provocado una fuerte reacción pública y protestas contra la inmigración en Belfast y otras ciudades del Reino Unido. La aparición de nuevos datos sobre el estado de la víctima amenaza con intensificar todavía más la indignación social.

Vecinos de la zona han comenzado a hablar públicamente sobre Ogilvie, al que describen como un miembro vulnerable de la comunidad. Según residentes locales, llevaba alrededor de un año y medio viviendo en el área, residía solo y era conocido por muchos vecinos.

Según varios testimonios, Ogilvie era sordo de un oído y atravesaba dificultades personales, lo que ha hecho que la brutalidad de la agresión resulte aún más perturbadora para quienes lo conocían.

El vicepresidente de la asociación Policía S.XXI, Josema Vallejo, analiza lo ocurrido y concluye: «Tenemos un problema con los criminales y uno más gordo aún con los políticos».