Amnistía Internacional (AI) ha realizado su informe anual sobre la pena de muerte: Las ejecuciones en el mundo alcanzaron las "2.707 ejecuciones en 2025, un aumento del 78% respecto de las 1.518 de 2024". Gran escándalo del entrevistador ante el aumento de la pena capital a lo largo y ancho del planeta. 

El organismo aclara que no se recogen cifras de los ejecutados en China (más de 1.000 por año) porque no hay datos oficiales, aunque sí apuestan a que es el país que más mata como castigo por un delito. Entre los países que sí lo ofrecen, Arabia Saudí, Irak e Irán, los tres países islámicos, cabezas del sunismo y chiísmo se llevan el oro. 

En Irán, hubo al menos 2.159, más del doble que en 2024, mientras que en Arabia Saudí se registraron al menos 356, especialmente en delitos relacionados con las drogas; en Kuwait casi se triplicaron, de 6 a 17; y en Egipto casi se duplicaron, de 13 a 23. En Irak, donde no fue posible confirmar un número exacto para 2025, se tuvo constancia de que el año anterior se habían llevado a cabo al menos 63 ejecuciones.

Mención aparte merece el análisis de Amnistía Internacional sobre Irán. Hablamos de 2.707 ejecuciones en 2025, de las cuales, al menos 2.159 se produjeron en el país. La organización subraya que se han intensificado los enfoques "sumamente punitivos" en la guerra contra las drogas, lo que ha impulsado los esfuerzos para ampliar la pena de muerte. Y no seremos nosotros los que pongamos en duda el hecho de que en el mundo la pena de muerte se use ahora en delitos de drogas, pero afirmar que, del total de ejecuciones en Irán, "el 46% correspondió a delitos relacionados con drogas"... quizás se han pasado de frenada los amables chicos de AI. Porque sí, para el organismo, la mitad de las ejecuciones en Irán (es decir, un cuarto del total) se llevaron a cabo por delitos de drogas. Es más, el análisis continúa: "Con el pretexto de la seguridad nacional, las autoridades iraníes también intensificaron el uso de la pena de muerte contra las personas acusadas de espionaje o colaboración con Israel a raíz de los ataques militares lanzados por Israel contra Irán de junio de 2025, y ejecutaron al menos a 11 hombres por estos cargos, frente a dos ejecutados antes de los ataques de junio".

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Traducido: solo 11 hombres fueron ejecutados, y todo por culpa de Israel y sus ataques militares, antes de ellos, solo se mataron a dos hombres. Y en cualquier caso, hablamos de Irán, blanqueado por todo occidente. Amnistía critica la pena de muerte en defensa del pacifismo que predica el Nuevo Orden mundial, el del derecho internacional que enarbola Pedro Sánchez, el mismo que ha permitido que los ayatolás fanáticos y homicidas hayan masacrado a su población durante 47 años sin que el Occidente cristiano moviera un dedo. Para ser progre hay que defender y blanquear a Irán, pobre país atacado por los pérfidos Trump y Netanyahu, pero fíjate por donde, Irán es el causante de la casi totalidad de muertes por ejecuciones de pena de muerte... pero no por represiones, sino por la lucha de los ayatolás contra las drogas, ¿comprenden?

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Se estremece Amnistía Internacional, y ciertamente es muy triste. El catecismo de San Juan Pablo II ya advertía que sólo debe aplicarse cuando la sociedad no tiene otra posibilidad de defensa sobre su enemigo que la eliminación del mismo. 

Pero claro, hablamos del mismo organismo que considera que "El aborto salva vidas", y parece que el hecho de que en el conjunto del mundo, 73 millones de niños no hayan llegado a nacer, no les importe un bledo. Y cuidado, porque esos 73 millones de niños nada han hecho, no son asesinos o violadores. Pero a esto hemos llegado: la pena capital es un crimen abominable, mientras el aborto es un derecho humano, constitucional y mundial.