La festividad de la Epifanía, conocida por el pueblo cristiano como de los Reyes Magos, es una de las más populares y su influencia llega hasta la Semana Santa. En concreto hablamos de uno de esos presentes que le llevaron al Niño Jesús y que pone el olor a las procesiones e iglesias durante estos días: el incienso.
A quien lo conoce, el aroma que este desprende significa que el Domingo de Ramos ya está a la vuelta de la esquina para comenzar con la semana de Pasión, y para los que no están hechos al olor, sin duda, se convierte en algo curioso. Pero pocos saben el motivo de esta tradición.
En muchas zonas de España cada hermandad tiene su propio incienso, es una seña más de identidad, con sus propios matices, y como decimos, la adoración de los Reyes Magos es uno de los motivos por los que el incieso está tan presente, pero no el único. No debemos olvidar que hay otra referencia al incienso en la Biblia: la anunciación del nacimiento de Juan El Bautista, donde juega un papel de gran importancia.
Lucas 1:5-25, "En el tiempo en que Herodes era rey del país de los judíos, vivía un sacerdote llamado Zacarías, perteneciente al turno de Abías. Su esposa, llamada Isabel, descendía de Aarón. Los dos eran justos delante de Dios y obedecían los mandatos y leyes del Señor de manera intachable. 7 Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; además, los dos eran ya muy ancianos".
Le tocaba "en suerte" a Zacarías quemar el incieso, y mientras lo hacía y "todo el pueblo estaba orando afuera", se le apareció un ángel del Señor, "de pie al lado derecho del altar del incienso". Y el ángel le dijo:
"Zacarías, no tengas miedo, porque Dios ha oído tu oración, y tu esposa Isabel te va a dar un hijo, al que pondrás por nombre Juan. Tú te llenarás de gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque tu hijo va a ser grande delante del Señor. No tomará vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo desde antes de nacer. Hará que muchos de la nación de Israel se vuelvan al Señor su Dios. Este Juan irá delante del Señor, con el espíritu y el poder del profeta Elías, para reconciliar a los padres con los hijos y para que los rebeldes aprendan a obedecer. De este modo preparará al pueblo para recibir al Señor".
Además, en el libro del Apocalipsis, hallamos los aromas en copas de oro presentadas por los ángeles como las súplicas y oraciones de los creyentes y en el Salmo 141: 2, el rey David hace una oración especial: “Que suba a tu presencia mi plegaria como una ofrenda de incienso; que hacia ti se eleven mis manos como un sacrificio vespertino".
Diversos estudios sobre la liturgia antigua señalan que el uso del incienso comenzó a extenderse a partir del siglo IV, aunque la Iglesia sugiere emplear el incienso en la entrada previa a la misa, al comienzo de esta, en la proclamación del Evangelio, en el ofertorio y en la consagración. Este olor tiene su protagonismo absoluto en Semana Santa y en especial en los oficios del Jueves Santo. Y es que el incienso expresa reverencia y oración, con la de Zacarías y su esposa Isabel, el incienso durante estos días es portado por incienciarios, jóvenes que van quemando esta resina delante del paso para bendecir y reverenciar a los titulares de cada hermandad.