El Ministerio de Justicia, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y la Conferencia Episcopal Española (CEE) firmaron el pasado 8 de enero el acuerdo para la atención a las víctimas de abusos sexuales cuyos casos no han tenido recorrido judicial (bien por haber prescrito o en los que ha fallecido el agresor) a través del Defensor del Pueblo (en este momento, a cargo del exministro socialista Ángel Gabilondo). 

Y hoy lunes 30 de marzo, de nuevo la Conferencia Episcopal Española (CEE) con su presidente Mons. Luis Argüello, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) con Jesús Díaz Sariego,  el Defensor del Pueblo Ángel Gabilondo y el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes Félix Bolaños han firmado el desarrollo del acuerdo del pasado 8 de enero: un protocolo para reconocer y reparar a las víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia Católica.

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Detrás de este acuerdo queda la duda de por qué solo se reabren los abusos cometidos en el seno de la Iglesia católica -todos ellos absolutamente condenables y reprobables, claro está- que hayan prescrito. Y por qué la única instancia en España que se ha comprometido a reparar, incluso casos prescritos, es la iglesia católica. 

Porque hay que tener en cuenta, además, que los abusos sexuales cometidos por eclesiásticos representan, según estadísticas, tan solo el 0,2%. ¿Y con el 99,8% restante, qué hacemos, Gabilondo y Bolaños? ¿O es que hay interés en demonizar únicamente a la iglesia católica?

Esto lo explicó mucho mejor, el arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, el 28 de abril de 2024, en una carta pastoral: "Estamos ante un problema social, en el que como comunidad cristiana representamos el 0,2 de su conjunto, y no el 99,8 que parece que no interesa desde una focalización a lo exclusivamente eclesial, lo cual no es inocente. Es inaceptable la arbitraria imputación que nos expone sólo a nosotros con tan poco porcentaje delictivo a toda una serie de medidas legales, fiscales, económicas y sociales. Lo cual no significa que lo que nos afecta debamos asumirlo, prevenirlo y acompañarlo de la mejor manera posible como estamos haciendo. ¿Qué quieren tapar o distraer quienes siguen en esta viciada matraca? Quid prodest?, decía Séneca (¿a quién beneficia?)".  

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