Tiene cierta gracia que consideren a Hispanidad como un defensor de Juan Carlos I, cuando es un personaje que, al menos a mi, no me cae muy simpático. Para el anterior jefe del Estado, lo principal era mantener la monarquía e incluso no sé si, para don Juan Carlos, la unidad de España era un medio para la continuidad monárquica o la continuidad dinástica era un medio para mantener la unidad de España.

Además, recuerden que la decadencia de España se precipitó en 1985, con la promulgación de la ley del aborto, redactada por Felipe González -no por Pedro Sánchez- y firmada para su promulgación por Juan Carlos I, no por Felipe VI. Fue el inicio del imperio de la nueva masonería internacional en la España oficial.

Sí, el aborto es mucho más que el aborto y más vale la autocracia con derecho a la vida que la democracia sin él... aunque no hay razón para renunciar a ninguna de las dos: al derecho a la vida y la democracia.

Ahora bien, al Gobierno socio-comunista le ha salido el tiro por la culata con la desclasificación de los papeles del 23-F. Una desclasificación a lo Sánchez. Es decir, los gobierno suelen desclasificar periodos históricos, no episodios históricos. En cualquier caso, aprovechando la indiscutible capacidad propagandística del Sanchismo -desde 1975, ningún aparato de propaganda ha sido tan eficaz como el de la Moncloa de Pedro- se suponía que los papeles del 23-F podíann retorcerse para enterrar a Juan Carlos I y mantener al monarca-marioneta, Felipe VI.

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Pero nuevamente el dato venció al relato y ahora resulta que los papales del 23-F emerge un señor, una tal Juan Carlos, que mantuvo la democracia en España. 45 años después de la asonada, el emérito vuelve a resultar incontrovertible. 

Es el momento idóneo para que Felipe Vi deje de ser regente y empiece a comportarse como Rey de España

Pues bien, este es el momento: Felipe VI debe apadrinar la vuelta a España de su padre... y con todos los honores, para instalarse en Zarzuela, como él desea o en el Pardo, como él bromea. ¿Por el bien de Juan Carlos I? No por el bien de España. 

¿Lo hará Felipe VI? No lo creo, y no sólo por cobardía, sino porque, tras las memorias del emérito, con La Zarzuela convertida en el gineceo de doña Letizia, que más que reina-consorte parece mariscal con mando en plaza, intentado corroer la formación de su hija la princesa Leonor, así como con el desprecio de doña Sofía hacia su esposo... resulta que Felipe VI considera a su padre un adversario antes que un ascendente a quien, en efecto, le debe el trono. Respecto a su padre, Felipe VI ha caído en el buenismo, esa clemencia inclemente, que busca el objetivo de su filantropía en lo lejano mientras se muestra áspero con lo próximo.

En todo caso, esta es la oportunidad de que el Rey de España no muera en el exilio, rodeado de musulmanes, así como de parar el sentimiento republicano que, a lo mejor no es más fuerte hoy que ayer, pero si es más débil, hoy que ayer, el afecto del español con sentido común -no hablo de Ione Belarra- por la dinastía borbónica en España.

Los papeles del 23-F representan la oportunidad para que Felipe VI deje de ser regente y empiece a ser Rey... con su padre en Zarzuela y aunque no se hablen ni hagan chistes... porque doña Letizia es muy culta y muy seria: no le gustan las bromas. Es más: es una reina republicana.