La Operación Timanfaya ha conseguido desmantelar una red internacional dedicada al tráfico de menores desde Canarias hacia Francia. En el foco, una inmigrante ilegal que se hacía pasar por mena, para sacar a niñas de los centros de menores y prostituirlas en Francia.
Una inmigrante ilegal de 36 años se hacía pasar por MENA en uno de los centros de Lanzarote con el fin de sacar a niñas de la isla para prostituirlas en Francia.
— Canario Today (@CanarioToday) March 17, 2026
Logró hacerlo con 13 de ellas.
La organización criminal opera desde Marruecos y Costa de Marfil para sacar a las… pic.twitter.com/AxdtiNeq9O
Tal como recoge La Vanguardia, la chica subsahariana, que no medía más de metro y medio, persuadía al resto para salir a la calle rumbo a pisos en los que pasaban grandes ratos. Allí, como mínimo, otros compatriotas de la organización les gestionaban documentación falsa para salir del país. Hasta su detención. Ahora que la Policía Nacional analiza su teléfono se ha hallado un mensaje en el que avisaba: “Ya he vaciado el centro de niñas”. De la investigación se desprende que una vez que sacó a todas las jóvenes menores del centro durante varios meses, y en cascada, ella misma había decidido irse.
En total han sido 13 menores. La Policía fue alertada tras varias denuncias del centro de menores, pero el operativo no fue nada fácil. Los menores tienen horas de salida y entrada. No era hasta la mañana siguiente, cuando el centro detectaba la ausencia, que ponía la denuncia de la desaparición. Para entonces ya era demasiado tarde. Después de muchos meses de seguimientos, descubrieron que las jóvenes que iban a fugarse, durante días antes llevaban ropa al piso al que les llevaba la “líder”. Por eso, el día de la fuga salían sin nada que detectase su fuga.
La directora general de Infancia de Canarias: “Es un hogar, no un centro de internamiento”. Una justificación que nos recuerda a la esgrimida por la izquierda, en casos en que las menores tuteladas por distintos gobiernos autonómicos fueron explotadas sexualmente, empezando por Baleares, donde la ahora presidenta del Congreso, Francina Armengol, era la presidenta. Lo mismo ocurría en Cataluña, Asturias o Madrid.
Volviendo al caso actual, en Canarias, todavía es una incógnita el paradero de estas jóvenes y el de otro chico que no llegaba a los 18 años de un centro de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria). Un hombre las llevaba al aeropuerto de Lanzarote, les entregaba los documentos y unas pelucas. Aterrizaban en el aeropuerto de Madrid, donde había otro colaborador de la organización que las esperaba, se quedaba con los pasaportes y las acompañaba hasta el metro, donde las guiaban en su primera vez en el suburbano, y de ahí a la estación de autobuses, donde cogían uno con dirección a Francia, aunque no está claro que este fuese su destino final.