El Gobierno de Meloni ha incoado el cheque escolar. El Ejecutivo italiano ha decidido apoyar al sector de la educación privada con un bono o cheque escolar, una medida que, según sus partidarios, incrementa la libertad educativa y, según sus adversarios, constituye un serio perjuicio para la escuela pública.

Tal como recoge Infocatólica, el nuevo presupuesto incluirá fondos de un máximo de veinte millones de euros para sufragar subvenciones de hasta mil quinientos euros por alumno de familias de ingresos no elevados que asistan a un colegio privado. Las subvenciones se aplicarán a la mayor parte de la educación secundaria.

La medida va acompañada de bonificaciones en el impuesto municipal para colegios privados cuyo coste medio por estudiante no supere los niveles establecidos anualmente por el Ministerio de Educación, que serán considerados no comerciales. Como ha informado Il Corriere della Sera, el Ministro Giuseppe Valditara ha definido la iniciativa como «una batalla por la libertad» y ha señalado que la ayuda total casi alcanzará los setecientos millones de euros.

Diversas asociaciones familiares y federaciones de colegios católicos han aplaudido la medida, al menos como un comienzo en el camino hacia la plena igualdad entre colegios públicos y privados. Los sindicatos, sin embargo, han criticado la medida, teniendo en cuenta que está previsto realizar recortes de más de seiscientos millones de euros en el sector de la escuela pública a lo largo de los próximos tres años, y denuncian que no tiene sentido apoyar a la escuela privada a la vez que se le quitan recursos a la pública. Pero la cuestión no es esa. La cuestión es garantizar la libertad de elección de los padres, tanto si quieren llevar a sus hijos a un colegio público como privado.

En España, Vox es el único partido que apuesta por el cheque escolar, tal como recogió en su último programa electoral, de cara a las elecciones del 23-J, de 2023.

 

El cheque o bono escolar consiste en lo siguiente: el Estado fija el coste de la plaza escolar y, a partir de ahí, ofrece un cheque por hijo a los padres. Así, éstos, que son los únicos titulares del derecho a la libertad de enseñanza, decidirán a qué colegio llevan a sus hijos, según sus principios y según la calidad de los mismos, sea centro público o privado.

Para Hispanidad, la solución, en lo referente a la Educación, es el cheque escolar porque es el que responde a los intereses de los padres, no a los políticos, principal patrón educativo, no a los sindicatos ni a los empresarios de la enseñanza privada, sino a los titulares de la libertad de enseñanza: los padres.