Se veía que la reina consorte de España, Doña Letizia Ortiz Rocasolano, no estaba a gusto en el pabellón Carolina Marín, de Huelva, donde el obispo de la diócesis, Santiago Gómez Sierra, oficiaba el funeral religioso con el que las víctimas del accidente de Adamuz pretendían honrar a sus muertos. Eran las mismas víctimas que se negaron a acceder a los deseos de Sánchez de montar otro numerito masónico, un funeral de Estado -si es funeral es religioso, no civil- como los que montó con el Covid. Cuando Felipe VI anunció su asistencia a Huelva, Sánchez, de oficio profanador, se enfadó mucho pero sabía que corría el peligro de enfrentarse a las víctimas, que no iban a admitir la mencionada exhibición masónica que preparaba Moncloa con su funeral de Estado y tuvo que ceder.
Lo que no podía imaginar Felipe VI es que su esposa, la Reina consorte, doña Letizia Ortiz, asistiera con su habitual expresión de "lo que hay que aguantar a estos beatos".
Su llegada al acto ya resultó memorable: en primer lugar golpeó la cabeza de su esposo con el paraguas; en segundo lugar tendió una mano desganada para saludar al obispo, naturalmente no se santiguó para dejar claro que ella es una atea legal, a lo mejor agnóstica, y mantuvo la actitud hierática que exhibe cuando quiere dejar claro que algo no le gusta. Naturalmente trató de confraternizar sólo lo suficiente con las víctimas.
Letizia es atea según sus intereses.
— Muy.Mona/🇪🇸💚 (@Capitana_espana) January 29, 2026
En su boda no era tan atea… pic.twitter.com/lTedg9A64k
Sin duda, doña Letizia se hubiera sentido mucho más a gusto en el 'funeral de Estado' masoncete que preparaba Pedro Sánchez. Pues mire usted, Señora: la Reina de España puede ser atea pero no maleducada.
Fue la protagonista negativa de la Eucaristía de Huelva. La positiva fue Liliana Sáez, hija de una de las víctimas, quien intervino al final de la ceremonia. Dicen las crónicas que humanizó la ceremonia, yo diría que la divinizó porque, además de recordar a las autoridades que conocer la verdad ayudaría a las víctimas, además de exhibir un modelo de serenidad clemente, a la par que exigente, se refirió, sin miedo, al carácter sobrenatural -una Eucaristía- de lo que allí les reunía, e invocó, en prosa y en verso, a la Madre de Dios en auxilio de las víctimas de la tragedia. No es mal auxilio.
Los que no hayáis podido escuchar el discurso os ruego que lo hagáis. https://t.co/KKq57RTHtY
— El Gorrión (@MenudosPajaros) January 29, 2026
Liliana, y no la Reina de España, fue la protagonista de una Eucaristía para orar por las víctimas de Adamuz. Insisto, doña Letizia: usted puede pensar lo que quiera, pero no comportarse como una maleducada, que es la Reina de España.