Lo peor de la justicia es que es lenta y lo mejor es que es implacable. Al menos, una vez que adquiere velocidad de crucero.
Movido por este planteamiento ha actuado el Sanchismo: al principio pensó que podría detener los procesos, ahora sabe que es imposible.
Surgen nuevo procesos y nuevas piezas en procesos ya abiertos. Víctor Aldama, un sólo chivato, apareció en escena y lo descabalgó todo. Ahora, ya no se trata de desmentir a Aldama, sino de prepararse para la nueva confesión de Aldama.
Es más, los jueces ya le llaman para piezas secretas dentro de sumarios no secretos.
Oigamos al juez Peinado sobre Begoña. "No sería la primera vez que (un líder europeo) se fuga". Y tiene razón, Bettino Craxi. Y no sería la primera vez que las fuerzas del orden ayudan a un prófugo (Puigdemont)
Ahora bien, a lo que más teme Sánchez es al caso Leire, la lenguaraz fontanera ha dejo muchos pistas pero, sobre todo, ha abierto la puerta para imputar al 'number one'. No a su esposa, no a su hermano, no a su número dos, no a su fiscal general... sino al mismo Sánchez.
Nos queda Begoña Gómez, yo siempre con Begoña. Oigamos al juez Peinado: "No sería la primera vez que (un líder europeo) se fuga". Y tiene razón, Bettino Craxi. Y tampoco sería la primera vez que las fuerzas del orden ayudan a un prófugo (Puigdemont).