El feminismo se manifiesta muchas veces en forma de cristianofobia u odio a lo cristiano o a los cristianos. 

Un ejemplo se ha producido en México. Durante las marchas por el 8M (Día Internacional de la Mujer), agrupaciones feministas que pasaban al lado de las iglesias se dedicaron a insultar a los católicos, a arrojar pintura a los fieles e incluso a intentar prender fuego a los edificios (como ocurrió en el Sagrario Metropolitano de San Luis Potosí).  

Muchos católicos se congregaron delante de las iglesias para formar cadenas humanas de oración. 

El 9 de marzo, el párroco del Sagrario Metropolitano de San Luis Potosí (conocido como el templo de La Compañía), Jorge Aurelio Ramírez Torres, celebró una misa en la que dijo: "En este escenario brutal vamos a celebrar la Eucaristía, en primer lugar, para pedirle a Jesús perdón por todo estos hechos ocurridos el día de ayer que son una profanación a este recinto sagrado donde muchísimas mujeres encuentran refugio, consuelo, inspiración para dar lo mejor de sí mismas”. “Vamos también a pedirle que nos perdonen por nuestros pecados, por nuestra tibieza”, recoge Aciprensa. 

El encargado de campañas de la plataforma mexicana Actívate, Uriel Esqueda, mostró algunas imágenes de las agresiones:

Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un comunicado en el que reiteraron su "voluntad de acompañar a las mujeres en México que experimentan cotidianamente el dolor, la violencia y la injusticia".