Fernando Grande-Marlaska, inasequible ante las cifras oficiales sobre la delincuencia, ofrecidas por su propio ministerio, sigue en su línea: "España, y eso siempre me gusta recordarlo, es uno de los países más seguros del mundo".

Mientras, por poner solo dos ejemplos de esa España segura de la que habla Marlaska, detenido en Murcia un inmigrante magrebí, cuyo robo de una cruz de bisutería de dos euros, a una mujer de 89 años, le causó la muerte. Y, en Barcelona, detenido un delincuente multirreincidente que, de permiso penitenciario, violó a una mujer, a plena luz del día, en el Parque de Montjuic.