Les contamos en Hispanidad que Sarco, la cápsula que puede ser fabricada mediante una impresora 3D y que sirve para poderte eutanasiar, estaba casi lista.
Lo confirmaba la organización suiza The Last Resort, propietaria de la cápsula. La 'afortunada' iba a ser una mujer estadounidense de unos 50 años y los 'iluminados' suspendieron la eutanasia, ojo, por el deterioro de la salud mental de la candidata: pensaron que era mejor que se tratara de su enfermedad que eutanasiarla.
Pero Nitschke no se daba por vencido, él quería estrenar su máquina y comenzó la búsqueda de un nuevo candidato, y lo consiguió, en una muerte "idílica y pacífica en un bosque suizo donde The Last Resort utilizó el dispositivo Sarco para ayudar a una mujer estadounidense a tener la muerte que deseaba". Muerte idílica que acabó con varios detenidos.
Al parecer, y pese a que Nitschke aseguró que tenía los papeles, su cápsula de la muerte no cumple con los requisitos necesarios de seguridad y no ha sido autorizada por las autoridades suizas, las cuales aseguraron que Sarco es ilegal.
Y pese a no tener los papeles, Nitschke ha ido un paso más allá y ha asegurado que un software de inteligencia artificial podrá reemplazar a los psiquiatras en la evaluación de quién debe recibir o no la eutanasia.
“The evolution of the Sarco pod from a single‑user device to a coupled, AI‑mediated system, pushes the boundaries of both technology and bioethics. Regulators will need to scrutinize safety, efficacy, and moral legitimacy, of assisted dying and AI” https://t.co/pyXdQJhF07 pic.twitter.com/q3Ipf15sHW
— Sarco Project (@SarcoProject) January 27, 2026
Así, el doctor porpietario de una máquina que eutanasia a gente, hecho por el que se lucra, propone que la propia máquina decida si alguien es apto para morir. De esta forma, la IA determinará quién está "en pleno uso de sus facultades mentales". Si el algoritmo cumple con los requisitos, la cápsula se activaría durante 24 horas, dejando que la persona que quiera morir solo tenga que apretar el botón.
Este es un nuevo paso, que llegará, como parte de la pendiente resbaladiza que supone: se empieza permitiendo la eutanasia sólo en casos excepcionales y por voluntad propia, pero se termina aplicándola sin restricciones, a cualquier persona e incluso en contra de su voluntad, y de manera especial a los más débiles y vulnerables.