En Chile, la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados aprobó el pasado martes un proyecto de ley para prohibir la gestación subrogada.

La iniciativa, inserta en el Boletín 17337-07, se denomina 'Proyecto de ley que modifica diversas normas en materia de familia, con el propósito de prohibir toda forma de utilización de la mujer como vientre de alquiler'. 

En su argumentación, el proyecto de ley explica que “la gestación por subrogación conlleva un sinnúmero de problemas éticos y legales que no es posible eludir". 

Esta práctica -prosigue- podría producir “confusión de paternidad y de maternidad, con la consiguiente ofensa a la identidad personal del hijo. También vulnera la dignidad de la madre gestante, aunque voluntariamente se someta al procedimiento, porque consiste en utilizar funciones íntimas y personalísimas de su propio cuerpo para fines utilitaristas”. 

Y prosigue: "La maternidad subrogada “involucra a una madre gestante que presta su cuerpo para fines personalísimos, incomerciables e intransferibles, a cambio de una suma de dinero (....). Si la gestante retiene al recién nacido, rompe un contrato; si lo entrega, rompe el apego, con daño para sí y lesiones difíciles de dimensionar para el recién nacido. Además, la operación comercial de estas técnicas crea un mercado de ganancias ilícitas (…). Se habla de turismo reproductivo, de paraísos reproductivos de tráfico de vientre y de un nuevo tráfico de vidas humanas". 

Además, --prosigue la iniciativa legislativa-- "la maternidad subrogada rompe los lazos, provocados de manera natural, entre la mujer gestante y el niño o niña. Al respecto, es posible señalar que el apego materno “se produce desde la gestación, y el recién nacido es separado de su madre para ser entregado al contratante”. “A la urdimbre afectiva del hijo no es ajena la voz, el sabor y olor del cuerpo de la madre. Su cerebro configura y desarrolla los sistemas auditivo, gustativo y olfativo en la segunda etapa de su vida uterina. Durante el embarazo tienen lugar una serie de cambios psíquicos en la mujer gestante. La relación psicológica que mantiene con el hijo contribuye a la construcción de la futura personalidad de éste, dado que se establece entre ambos lo que se denomina espacio psíquico de la gestación". 

En resumen -apunta el proyecto de ley- desde un punto de vista ético, la gestación por subrogación ofende “la dignidad de la mujer, que se cosifica al usarla solo como medio para gestar a un niño y así satisfacer un capricho o, en el mejor de los casos, un anhelo legítimo de un tercero. La maternidad subrogada trae múltiples complicaciones para la mujer gestante y para el hijo: la gestación y el alumbramiento producen vínculos profundos entre ambos y el apego y la comunicación de nutrientes entre la madre y el hijo son hechos naturales que dejan una huella indeleble en los dos". 

En el plano internacional, el texto recuerda que "la Relatora Especial sobre la venta y la explotación sexual de niños, en su informe presentado ante el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, sostiene que “el derecho internacional no prevé un “derecho a tener un hijo”. Un hijo no es un bien o un servicio que el Estado pueda garantizar o suministrar, sino un ser humano titular de derechos. De ahí que ofrecer un “derecho a tener un hijo” suponga una denegación fundamental de los derechos humanos del niño en condiciones de igualdad. Debe resistirse con firmeza el enfoque basado en el “derecho a tener un hijo”, pues se opone a la premisa fundamental de que los niños son personas con derecho humanos". 

En razón de lo anterior, "este proyecto tiene como fin proteger a las familias y, especialmente, a las mujeres y a los niños y niñas. Para ello, busca prohibir todo tipo de práctica que involucre que una mujer geste uno o varios niños con el fin de que sean entregados a un tercero después de nacer, cualquiera sea su denominación y la convención que dé origen a él, e independiente de si media o no remuneración o promesa de ella. Lo anterior, por ser contraria a la dignidad y a los derechos de las personas que integran la familia, como también por contribuir a la mercantilización de las mujeres y de las niñas y niños".

Entre los firmantes de este proyecto de ley figuran diputados de todas las sensibilidades políticas, como Juan Irarrázaval (REP) presidente de la Comisión de Familia, Patricio Rosas (FA), Sara Concha (PNL) y Arturo Barrios (PS). 

A este proyecto de ley todavía le queda recorrido en su tramitación parlamentaria hasta quedar convertido en ley -pleno de la Cámara de Diputados y Senado- pero el hecho de que haya sido respaldado por parlamentarios de izquierda, centro y derecha llama al optimismo. 

Cabe recordar que en su discurso al Cuerpo Diplomático de la Santa Sede del 9 de enero de 2026, el Papa León XIV condenó la gestación subrogada: "Viola la dignidad tanto del niño, que se reduce a un 'producto', como de la madre, explotando su cuerpo y el proceso generativo, y distorsionando el llamado relacional original de la familia". 

Por su parte, el Catecismo de la iglesia católica, en el punto 2376, afirma: "Las técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas. Estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales heterólogas) lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio. Quebrantan “su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a través del otro”.