Percibo en los ambientes eclesiales un continuo rasgado de vestiduras, dentro de una especie de pesimismo existencial y justo entonces caen en mis manos las palabras del profeta Joel: "Rasgad los corazones y no las vestiduras". Traducido: menos críticas y mas humildad que a lo peor los que fallamos somos nosotros y a lo mejor las cosas, después de todo, no van tan mal.
Entre otras cosas porque Cristo nunca pierde batallas.
En todo caso, en Cuaresma, rasgad los corazones porque "un corazón contrito y humillado tú, Dios mío, no lo desprecias".