Decíamos ayer que en Barcelona se habían producido cuatro apuñalamientos, dos de ellos mortales, en sólo 24 horas. Mientras, Rubén Pulido incidía: "Pocos recuerdan lo que pasó en Algeciras (con el sacristán Diego Valencia asesinado por un terrorista yihadista) y pronto lo ocurrido en Esplugues de Llobregat caerá en el olvido".
Pues bien, a este respecto, la consejera de Interior de la Generalidad, Núria Parlon, ha desvelado, eso sí, que los policías se inclinan por la tesis de que el detenido habría actuado bajo la influencia de un brote psicótico. Algo así como lo que le ocurrió al yihadista que mató al sacristán, Diego Valencia, en Algeciras. ¿Acaso están desequilibrados todos los magrebíes que gritan 'Ala es grande'?
Sin embargo, ninguna referencia a las declaraciones de los testigos, de que el hombre iba gritando 'Alá es grande'.
Por cierto, la misma consejera define lo ocurrido durante el fin de semana en la Ciudad Condal, como casos 'aislados'.
Ocurre que el asesinato de la joven asiática da pie a recordar que, según datos oficiales del Ministerio del Interior, elaborados a partir de las cifras facilitadas por los Mossos d’Esquadra, confirman que la inseguridad en Esplugues de Llobregat se ha disparado en los últimos diez años. Comparando 2025 con 2016, los delitos de lesiones y riña tumultuaria se han multiplicado por 35 (+3.400%). Los delitos contra la libertad sexual han aumentado un 91,7%, con las agresiones sexuales con penetración creciendo un 133,3% (es decir, casi duplicándose) y el resto de delitos sexuales un 77,7%. Los robos con violencia e intimidación suben un 28,5%, los hurtos un 104,5% y el tráfico de drogas un 166,6%. El único dato a la baja es el de robos con fuerza en domicilios y establecimientos (-51,9%).
Según La Gaceta, estas cifras reflejan una tendencia que muchos vecinos y voces críticas atribuyen directamente al modelo de inmigración masiva impulsado por los gobiernos de izquierdas en Cataluña y España. Esplugues, con una población en la que la inmigración extracomunitaria ha crecido de forma notable, (ronda el 16%), vive hoy una realidad donde las calles ya no son tan seguras como hace una década.