Hablamos Español denuncia un nuevo episodio de discriminación lingüística en Cataluña. Esta vez el conflicto se ha producido en Callús (Barcelona), donde el Ayuntamiento implantó un nuevo sistema de contenedores cerrados para la recogida selectiva de residuos. La información necesaria para obtener la tarjeta que permite utilizar los contenedores fue distribuida exclusivamente en catalán.

El afectado solicitó la traducción al español al Ayuntamiento de Callús, al Consorcio del Bages para la Gestión de Residuos y a la Agencia de Residuos de Cataluña, organismos que figuran como responsables de la campaña informativa. Sin embargo, durante semanas, cada administración fue trasladando la responsabilidad a otra, obligándole a presentar nuevas solicitudes y alegaciones.

Mientras las administraciones se declaraban incompetentes o se atribuían unas a otras la responsabilidad, los contenedores fueron cerrados y el afectado se quedó sin poder acceder al nuevo sistema de reciclaje, como sí pudieron hacer sus vecinos.

 

Mientras, en otros municipios, por ejemplo, en el pueblo de Vilassar de Mar, en Barcelona, las señales de tráfico de "STOP" se han traducido al catalán 'Pareu'. El municipio es uno de las 14 localidades catalanas que se ha añadido a la campaña "Pareu. El català a tot arreu", que tiene como objetivo imponer el catalán en las señales de tráfico.

Según la ley de Tráfico, "modificar o tapar una señal de tráfico" está prohibido, y puede conllevar multas de entre 3.000 y 20.000 euros, al considerar que se pone en peligro la seguridad vial. ¿Qué dirá Pere Navarro al respecto? A lo mejor, vale con que coloquen una baliza V16 encima de la señal y así se entiende todo mucho mejor.