¿Hasta dónde se va a llegar con las castellanofobia en comunidades como Cataluña -ya lo vimos con la niña de cinco años acosada en su centro escolar, en Canet de Mar (Barcelona), porque sus padres pidieron un 25% de las asignaturas en español- o en el País Vasco?

Hablamos Español difunde el caso de una madre de dos niños con autismo. Ambos, especialmente el pequeño, tienen problemas para aprender las asignaturas que les imparten en eusquera. De su hijo menor, la madre cuenta: "A mí se me ha tirado del coche en marcha dos días que tenía exámenes".

¿Y cuál es la respuesta del centro? Que "no le quieren cerrar las puertas" al menor, porque creen que "tiene posibilidades en eusquera" y que "no está tan mal como nosotros lo decimos". 

Los padres sólo piden que se adapte la enseñanza a sus hijos, impartiendo las asignaturas según el modelo B de la enseñanza en el País Vasco: Lengua y Literatura castellana y matemáticas, en español. Todo lo demás se da en eusquera o en inglés. 

 

La madre explica que hay profesores que han tenido la "deferencia o la amabilidad" de dejar a su hijo responder en castellano: ellos le hablan en eusquera, pero como no tiene la capacidad de responder en eusquera, pues habla en castellano, menos la de música "que le obliga a contestar en eusquera", con lo que el niño se ha negado a ir a esa clase. 

Los padres de estos niños creen que "se están vulnerando los derechos básicos para nuestros hijos, que puedan estudiar en su lengua materna". La situación que estamos viviendo está siendo "insufrible", por lo que están dispuestos a llegar donde sea necesario y piden ayuda para saber qué es lo que se puede hacer al respecto.

¿Dónde queda ese pregonado interes del Gobierno por la educación, y por la educación especial? Porque en este caso, ni se está respetando la libertad de enseñanza, enfocada a la lengua en la que los progenitores quieren que se enseñe a sus hijos, que es, por otro lado, la lengua oficial del Estado,  ni, en este caso en concreto, se está velando por los derechos de niños que necesitan una atención especial. 

¿De verdad que el Gobierno Sánchez quiere demostrar que es posible integrar a niños con necesidades especiales en un centro educativo, si ni siquiera respeta que el menor no entiende la lengua en el que se le está enseñando? 

Es el pensamiento del Sanchismo, progresismo, progresismo y progresismo, pero si no te integras, ni siquiera en la escuela... a mí, Gobierno, me da lo mismo.