Insisto: nos hemos olvidado de cómo hay que morir. Y así, corremos el riesgo, próximo, de morir como perros tras vivir entre demonios, sin asistencia sacramental alguna.
Vean el presente vídeo, que tiene enjundia, mensaje y moraleja.
A algunos, y a algunas, la mera visión del traje talar les saca de quicio.