El Vaticano publicó ayer lunes 27 de abril un documento, titulado 'La ecología integral en la vida de la familia', en el que anima a las familias a educar “sobre la necesidad de proteger la vida humana frente al aborto, la maternidad subrogada y la eutanasia; sobre la necesidad de cuidar a las personas con dificultades en el seno de la familia; y sobre la belleza, la dignidad y el significado de la sexualidad humana”.
El documento también denuncia la actual "tendencia a percibir el crecimiento demográfico como la principal amenaza para la humanidad”. Asimismo, critica las políticas de algunos gobiernos que “difunden el aborto, promoviendo a veces en los países pobres la adopción de la práctica de la esterilización” para imponer “un fuerte control de la natalidad”.
“Esta situación da lugar a que un número incalculable de niños no lleguen a nacer, niños a los que se les ha negado el derecho al don primordial de la creación, el don de la vida misma”, lamenta el documento.
Todas estas nocivas políticas se implementan cuando “no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación”, así como cuando los gobiernos “difunden el aborto, promoviendo a veces en los países pobres la adopción de la práctica de la esterilización” e imponen “un fuerte control de la natalidad”.
En este sentido también cabe recordar, como viene subrayando Hispanidad, que el aborto no solo puede realizarse de manera quirúrgica -con una intervención en un abortorio- sino que también existe el aborto químico, por medio de las píldoras anticonceptivas, que son todas ellas potencialmente abortivas. Esto quiere decir que, en principio actúan antes de fecundación pero, si la concepción se produce… también actúan después.