El lunes 28 de abril de 2025, a las 12:33 horas, España se quedaba sin luz.
¿Quién fue el culpable del apagón? El Gobierno. En concreto la amiga de Sánchez y presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor.
Es igual: oficialmente se ha conseguido crear la suficiente confusión como para que, en el peor de los casos, se hable de una culpabilidad múltiple, que los tribunales decidirán, probablemente, dentro de unos cinco años.
En cualquier caso, 2025 ha sido el año del apagón. Recuerden: vivíamos en un mundo de descarbonización por electrificación. ¿Contamina más la carbonización que la electrificación? Esa pregunta, por la precitada e interesada confusión, no tiene respuesta. También porque la contaminación es imposible de medir. Y todo ello en el supuesto de que nos pusiéramos de acuerdo en qué es contaminación admisible y qué es contaminación inadmisible.
Es igual, lo terrible es que si no dictaminamos la culpa tampoco atajaremos la causas. ¿Mañana puede haber otro apagón general? Sí, puede haberlo. El hombre, y el sistema económico con él, se ha automutilado -por ejemplo, en España, al empecinarse en prescindir de la energía nuclear- por lo que estamos condenados a la penuria... espero que no a la ruina.
2025 también ha sido el año de la guerra global. Hablo de globalidad para no confundir con el concepto de guerra mundial y porque es una guerra que crece por todas las latitudes a gran velocidad.
Además, no es una guerra, son tres: la guerra abierta; las guerras terroristas, donde los combatientes se esconden detrás de los civiles; y la llamada polarización, también conocida como sectarismo y mala leche civil. Si no hay paz interior, ¿cómo va a haberla exterior?
2025 ha sido el año de la muerte del papa Francisco, cuyo pontificado no contribuyó a aclarar la confusión bestial que reina en la Iglesia. Su sucesor, León XIV, ha optado por no hacer mucho. Su papado, por el momento, continúa siendo un enigma. Ahora bien, la desacralización progresiva de la Iglesia no presagia nada nuevo,
Economía, política y espíritu: todo apunta a esa etapa final de ciclo sobre la que ya no hay debate: todo el mundo está de acuerdo es que se acerca el final... pero nadie sabe de qué ni hacia dónde.
Piénsenlo en positivo, a partir de ahora sólo podemos mejorar.