Hace unos meses, el mundo se paró, sobre todo, en Occidente, con la invasión rusa de Ucrania y el inicio de la guerra en ese país. Ahora, casi cinco meses después, tristemente, este conflicto continúa, pero ya no ocupa la primera plana en los medios de comunicación y puede caer en el ‘olvido’, como ha pasado con otros muchos (Siria, Yemen, Etiopía, Congo…). Pero no sólo hay guerras, también una conflictividad creciente en distintos países y zonas, por ejemplo en Hispanoamérica.

Esta región cultural en ocasiones se limita a una referencia a los países de América donde se habla mayoritariamente el español, aunque con frecuencia se utiliza igual que el término Iberoamérica, incluyendo no sólo los países en que se habla español sino también portugués. En total, se trata de 20 países: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela. Por otra parte, otros muchos se refieren a América Latina, incluyendo también a Guyana, Surinam y Guayana Francesa, que tienen como idioma oficial el inglés, el neerlandés y el francés, respectivamente. Una región donde viven 683 millones de personas, el 8% de la población mundial, y que representa el 7,2% del PIB mundial de 2020, según datos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Hispanoamérica, una región formada por 20 países, donde viven 683 millones de personas, el 8% de la población mundial, y que representó el 7,2% del PIB mundial de 2020

 

Al otro lado del océano Atlántico, la situación económica y social, el aumento de la violencia, los cambios políticos… no están resultando de ayuda para que se viva de forma tranquila y pacífica. Es cierto que sigue avanzando la recuperación económica tras lo peor de la pandemia del Covid-19, pero no en todos los países y con muchas incertidumbres: la evolución de la guerra en Ucrania; la desaceleración de la economía de China, un gran inversor en la región desde que ingresó en la Organización Mundial del Comercio en 2001 y que se perfila para ser su principal socio, por encima de EEUU, en menos de 15 años, según el Foro Económico Mundial; y la intensificación de las presiones inflacionistas en el corto plazo, como ha advertido recientemente el Banco de España en su informe sobre la economía de dicha zona correspondiente al primer semestre del año.

Esta institución ha referido que las perspectivas de crecimiento se han revisado a la baja en los últimos meses, en parte, por el aumento de los precios de algunas materias primas. También se examina la sensibilidad de sus economías ante la evolución de la política monetaria de EEUU (la subida de tipos de interés, principalmente), el fortalecimiento del dólar y la depreciación de muchas de sus divisas o las tensiones sociales internas, así como la evolución de su endeudamiento. Además, ha señalado que persiste el riesgo de un aumento de la inestabilidad social e institucional, por ejemplo, como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de los hogares más vulnerables por el incremento de la inflación.

Avanza la recuperación económica tras lo peor de la pandemia del Covid-19, pero no en todos los países y con muchas incertidumbres: la guerra en Ucrania, la desaceleración de China, la inflación, las tensiones sociales internas y varias elecciones

 

En 2021, 59,7 millones de personas sufrían ya malnutrición en Hispanoamérica, 13,8 millones más que el año anterior, según un informe de la ONU. Esto supone un aumento del hambre del 30% y se debió a varias razones, entre otras: la pandemia, la migración forzada y los desastres naturales. La prevalencia del hambre se situó en el 9,1%, el nivel más alto de los últimos 15 años. Por países, Haití presenta la peor situación, pues el 46,8% de los ciudadanos ingiere menos calorías de las necesarias: seguido de Venezuela (27,4%); Nicaragua (19,3%), Guatemala (16,8%), Honduras (13,5%), Bolivia (12,6%) y Ecuador (12,4%).

Haití es país más pobre de América y sigue sin recuperarse de las consecuencias del terremoto de 2010, al que siguió una fuerte crisis económica, social y sanitaria, así como el incremento de la corrupción y una gran crisis política. Esta última se agravó especialmente el año pasado, con el asesinato del presidente, Jovenel Moïse, y casi mes y medio después, se produjo un fuerte terremoto que dejó 2.248 muertos, 329 desaparecidos, 12.763 heridos y al menos 136.800 edificios dañados o destruidos; y al que le siguió la tormenta tropical Grace, dificultando la búsqueda de supervivientes. El sucesor provisional de Moïse, Ariel Henry, prometió celebrar elecciones legislativas y presidenciales a finales de 2021, pero no cumplió, salió ileso en un ataque con armas de fuego cuando salía de misa a principios de año y el 7 de febrero acabó oficialmente su mandato, pero sigue ostentando el poder. Hace unas semanas, miles de haitianos han pedido al expresidente Jean Bertrand Aristide que se ponga al frente de la transición política.

En 2021, 59,7 millones de personas sufrían malnutrición en Hispanoamérica, 13,8 millones más que el año anterior. Haití tiene la peor situación: sigue en crisis desde el terremoto de 2010 y el año pasado se asesinó a su presidente y ha crecido mucho la violencia por las bandas

 

En el entretanto, hay 40 detenidos por el magnicidio de hace un año -entre ellos 18 sicarios colombianos-, pero la investigación y los procesos judiciales parecen haberse estancado, según ha denunciado la ONU, que considera urgente que se pongan a disposición de la Justicia haitiana los medios necesarios para avanzar y que los responsables del asesinato sean llevados ante la Justicia. Además, tras el magnicidio la violencia ha aumentado por la disputa de territorios entre las bandas o pandillas (la G9, liderada por el temido narcotraficante Jimmy Chérizier -más conocido como “Barbecue”-, la G-Pep o la 400 Mawozo, entre otras). La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se ha pronunciado sobre la situación de Haití, destacando que casi 1.000 personas han sido asesinadas en lo que va de año y también se han tenido reportes de violencia sexual contra mujeres, niñas y niños que viven en las zonas tomadas por los grupos criminales, principalmente en Puerto Príncipe. “La violencia armada ha alcanzado grados inimaginables e intolerables en Haití. Es indispensable que se tomen medidas urgentes para restaurar el Estado de Derecho, proteger a la población de la violencia armada y exigir responsabilidades a los padrinos políticos y económicos de estas pandillas”, ha señalado Bachelet.

Por su parte, el portavoz de la ONU, Jeremy Laurence, ha referido que “de enero a finales de junio, hemos documentado 934 asesinatos, 684 heridos y 680 secuestros en la capital”, añadiendo que “la mayoría de las víctimas no estaban directamente involucradas en pandillas”. El pasado 15 de julio, la ONU aceptó la propuesta de México y Estados Unidos de prohibir la venta de armas pequeñas, armas ligeras y municiones en el país caribeño para combatir la creciente violencia, aunque uno de los principales problemas es el tráfico ilegal de armas que reciben las bandas desde EEUU, República Dominicana y Jamaica. Desde hace meses, la escasez de combustible se ha agudizado y algunas pandillas han impedido que la población acceda a productos básicos como agua potable y alimentos, lo que ha empeorado la prevalencia de la desnutrición aguda.

Casi 1.000 personas han sido asesinadas en Haití este año y se han tenido reportes de violencia sexual contra mujeres, niñas y niños. “La violencia armada ha alcanzado grados inimaginables e intolerables”, señala Michelle Bachelet

 

Otros países de Centroamérica también tienen fuertes tasas de violencia y crisis económica, las cuales provocan que parte de su población se vaya a otros países. La mayoría de los migrantes que llegan a la frontera sur de EEUU proceden de México, Guatemala, El Salvador y Honduras. En México, ha aumentado considerablemente la violencia, que en gran parte se debe al narcotráfico y al crimen organizado. Desde que empezó a gobernar el 1 de diciembre de 2018 Andrés Manuel López Obrador y hasta finales del pasado mayo, las fiscalías estatales han iniciado investigaciones por 122.231 homicidios dolosos, y el pasado mayo fue el mes con más homicidios de este tipo en lo que va de año. Además, dos pequeñas muestras se ven en que ya se han registrado 11 periodistas asesinados y recientemente se ha producido el asesinato de dos jesuitas mientras intentaban proteger a un hombre dentro de una iglesia en el norte del país. Ante este último hecho trágico, el sacerdote Eduardo Hayen Cuarón, director del seminario Presencia de la Diócesis de Ciudad Juárez, ha advertido que la violencia ha convertido al país “en un cementerio”, señalando que “en México el ambiente de inseguridad se ha degradado tanto por la creciente presencia del crimen organizado y, al mismo tiempo, por la incapacidad de los tres niveles de gobierno para frenarlo, que hemos regresado a épocas de barbarie donde la saña y la crueldad son verdaderamente inauditas”.

En El Salvador, la Asamblea Nacional acaba de extender por cuarta vez el estado de excepción durante 30 días más para combatir a los pandilleros. En los 120 días de aplicación de esta medida hay ya más de 46.000 detenciones, 1.103 armas decomisadas, 1.314 vehículos incautados y 49-105 porciones de droga incautadas, según el ministro del Interior, Gustavo Villatoro. Y podría no ser la última prórroga, porque el estado de excepción durará hasta que “todos los pandilleros estén entre rejas”, ha afirmado el presidente del país, Nayib Bukele.

Desde que en México empezó a gobernar el 1 de diciembre de 2018 López Obrador y hasta finales del pasado mayo, las fiscalías estatales han iniciado investigaciones por 122.231 homicidios

 

La situación política y diversos procesos electorales también han influido mucho en la región, donde ha habido un auge de la izquierda y el marxismo. Entre 2020 y 2021, han ganado los candidatos de izquierda en la mayoría de citas con las urnas que han sucedido: Luis Arce en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile. Además, Daniel Ortega revalidó su cargo, continuando con la última dictadura que ha impuesto en Nicaragua desde 2006.

“Hay una insatisfacción en general con la clase política y quien acaba pagando la cuenta es el partido que está en el poder”, afirmó Paulo Velasco, profesor de Política Internacional en la Universidad del Estado de Río de Janeiro, en declaraciones a BBC Mundo. “Empieza a dibujarse un cuadro en el que los gobiernos de izquierda son mayoría, pero no siguen una misma tendencia y no veo una ‘marea rosa’ como fue en los años 2000”, añadió, en relación al movimiento de ascenso de varios líderes de izquierda (Hugo Chávez, Rafael Correa, Ricardo Lagos, Evo Morales y Luiz Inácio Lula da Silva). Este año se han celebrado elecciones en Costa Rica, donde ha logrado la victoria el derechista Rodrigo Chaves; en Colombia, donde el exguerrillero Gustavo Petro tomará posesión el próximo 7 de agosto; y en octubre, llegarán las de Brasil, para las que Lula da Silva parte como favorito en los sondeos de voto, mientras el actual presidente, Jair Bolsonaro, que pertenece a la derecha, ha expuesto a 40 embajadores extranjeros su desconfianza en las urnas electrónicas que el país usa desde 1996 y que nunca han sido objeto de denuncia de fraude.

En Colombia se van a conmemorar seis años desde la firma del acuerdo de paz con las FARC, pero esta sigue sin ser una realidad porque aún no ha habido un alto el fuego por parte del ELN y quedan otros grupos armados

En Colombia se van a conmemorar seis años desde la firma del acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero esta sigue sin ser una realidad porque aún no ha habido un alto el fuego por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y quedan otros grupos armados en el país. También hay que referir la gestión de la pandemia y la crisis económica, que han generado descontento social y llegaron a darse fuertes protestas que empezaron con la reforma tributaria el año pasado. Ahora acaban de tener elecciones presidenciales y ha ganado el exguerrillero Petro, pero tiene varios retos por delante.

 

Actualmente, también se están viviendo fuertes protestas en Ecuador contra la carestía económica y las políticas económicas del Gobierno del derechista Guillermo Lasso: el marxismo y el indigenismo han lanzado un golpe de Estado callejero e incluso se llegó a debatir la destitución de Lasso en la Asamblea Nacional y se rechazó. Además, hay bastante inseguridad y violencia en los primeros 100 días de Gabriel Boric como presidente de Chile: los homicidios han aumentado un 28,7%, hasta 413, en el primer semestre, y también ha habido un alza significativa del uso de armas de fuego en los mismos (presentes en 256 crímenes).

En Venezuela, el chavismo -primero con Hugo Chávez y después con Nicolás Maduro- ha sumido al país en la miseria  y la violencia, con detenciones por oponerse al régimen y falta de derechos humanos

Tampoco se pueden olvidar las dictaduras que se viven en varios países hispanoamericanos. En Cuba, el régimen de los Castro sigue estando presente, ahora bajo la batuta de Miguel Díaz-Canel, y donde hubo fuertes protestas pacíficas el 11 de julio de 2021 que fueron reprimidas con dureza y aún quedan unas 700 personas detenidas por haber participado en las mismas; pero ahora continúa el descontento y han vuelto a producirse manifestaciones. En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo, tiene ya 180 presos políticos; y entre sus últimos actos, está el cierre de la Academia Nicaragüense de la Lengua; y la orden de disolución y expulsión de las Misioneras de la Caridad, congregación fundada por Santa Teresa de Calcuta y dedicada a atender a los pobres; así como el cierre de otras muchas organizaciones no gubernamentales. En Venezuela, el chavismo -primero con Hugo Chávez y después con Nicolás Maduro- ha sumido al país en la miseria, pese a su riqueza en recursos naturales -especialmente petróleo, carbón, oro, caña de azúcar, maíz, café, cacao…-, la violencia (hasta 2019 iban ya más de 300.000 asesinados), las detenciones por oponerse al régimen (la ONG venezolana Foro Penal ha referido que hay 239 presos políticos) y la falta de derechos humanos.