Superación, una sola palabra formada por diez letras y que tiene las cinco vocales en su interior, pero que encierra un gran significado y es capaz de resumir las historias de millones de personas, unas conocidas y otras anónimas. Si uno busca la palabra en el diccionario, se define como: la acción y efecto de superar, lo que implica vencer obstáculos, mejorar una situación crítica o alcanzar un grado de perfección mayor. Entre la multitud de historias que la reflejan, está la de la nadadora Teresa Perales, quien se convirtió hace dos años en la deportista paralímpica con mayor número de medallas (un total de 28) y entre sus reconocimientos está el de Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021. Un testimonio de superación que tiene su origen a sus 19 años, cuando perdió la movilidad de cintura para abajo por una neuropatía y tuvo que aceptar que no iba a poder andar. Decidió adaptarse a la nueva situación y aprender a nadar, empezando a competir. Hoy no sólo cuenta con una trayectoria deportiva y un buen número de metales a su espalda, sino también con experiencias en la política y en la universidad, ha escrito dos libros (Mi vida sobre ruedas y La fuerza de un sueño), está casada, tiene un hijo, es conferenciante motivacional y se ha convertido en coach personal y deportivo.

 

Otro caso es el de Irene Villa, que a los 12 años perdió las dos piernas y tres dedos de una mano en un atentado de la banda terrorista ETA que sufrió junto a su madre, quien perdió una pierna y un brazo. Esta última le dijo: “Hija esto es lo que tenemos y con esto vamos a tener que vivir toda la vida. Hay dos opciones: vivir amargadas sufriendo y maldiciendo a los terroristas, que tienes todo el derecho del mundo por lo que te ha pasado, o decidir que tu vida empieza hoy”. Ambas optaron por lo segundo y así, Irene se convirtió en periodista, psicóloga, esquiadora (logrando medallas en campeonatos regionales, así como en el de España y Francia), conferenciante, escritora y también ha practicado esgrima, handbike (bicicleta de mano) y piragüismo.

La nadadora Teresa Perales se convirtió hace dos años en la deportista paralímpica con mayor número de medallas (un total de 28) y entre sus reconocimientos está el de Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021

Villa está firmemente convencida de que las empresas deben situar al ser humano en el centro de sus prioridades, defiende la “Psicología Positiva” y considera que el foco no hay que ponerlo en la dimensión del problema o la dificultad, sino en la actitud a la hora de afrontarlos. El contenido de sus conferencias se centra en la resiliencia, la gestión emocional, el optimismo realista y la capacidad de transformar la adversidad en oportunidad, sirviendo de inspiración y motivación.

Otro ejemplo de superación se puede ver en Jordi Sabaté, quien lleva años plantando cara a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), desde que se la diagnosticaron en 2016, tras años de diagnósticos erróneos después de una molestia inicial cuando jugaba al pádel y a la que siguió una progresiva pérdida de fuerza en brazos y piernas. Su deterioro físico coincidió con una dura etapa personal (ruptura de pareja y cierre de sus negocios) y la incertidumbre se alargó durante años: “Fue un infierno. No conocía a nadie que pudiera explicarme qué me estaba pasando. Cada día era una pista más de que algo grave avanzaba dentro de mí”, contó en su conversación con Jordi Wild en el podcast The Wild Project

Cuando le llegó el diagnóstico de ELA, Sabaté sintió alivio por poner un nombre a lo que le pasaba y desde entonces convirtió su historia en una forma de visibilizar la enfermedad, defender los derechos de quienes la padecen, así como promover la investigación y la puesta en marcha de la Ley ELA. Claro que también se ha erigido en una voz reivindicativa y crítica, por ejemplo, con el tiempo que tardan en llegar las ayudas de dicha ley porque muchos enfermos no las llegan a recibir a tiempo, de hecho, él mismo ha estado mucho tiempo esperándolas y las ha empezado a recibir hace unas semanas. Un testimonio que comparte con su comunicador ocular, a través de su canal de YouTube o de las redes sociales, con franqueza, naturalidad, sentido del humor e ironía, mostrando su capacidad de adaptarse a las circunstancias y su convicción de que la vida merece la pena, que él resume así: “Soy feliz por el simple hecho de estar vivo”.

Entre las muestras de superación, algunas surgen tras una enfermedad y otras después de momento puntual o un accidente. Este último caso es el del ingeniero Ignacio Peñuelas, que hace dos años estaba de vacaciones con sus amigos en Mallorca y la vida le cambió por completo al tirarse de cabeza al mar y chocar contra unas rocas: sufrió una lesión medular y quedó parapléjico. “Me pasó saltando al agua desde una simple playa, sin altura y sin nada. A raíz de ahí, he sabido contemplar el mundo desde otra perspectiva”, contó en Antena 3.

Jordi Sabaté, enfermo de ELA, da testimonio con su comunicador ocular, mostrando su capacidad de adaptarse a las circunstancias y su convicción de que la vida merece la pena, que él resume así: “Soy feliz por el simple hecho de estar vivo”

 

Pese al dolor y el cambio, él y su padre, Juan Peñuelas, un veterano piloto de helicópteros de emergencia (desde rescates, accidentes, naufragios a lucha contra incendios), tuvieron claro que la vida es cuestión de lucha y se pusieron manos a la obra. Primero, adaptándose a la nueva situación y después, tratando de educar y visibilizar la la importancia de tener precaución a la hora de saltar de cabeza en el mar o la piscina, y contribuir a la investigación de la lesión medular. Para esto último, Ignacio y su padre, que a sus 72 está luchando contra un cáncer, se propusieron un reto solidario: cruzar a nado los cinco kilómetros de la Bahía de Cádiz que separan la ciudad de El Puerto de Santa María para recaudar fondos para la investigación de la lesión medular. Lo consiguieron hace unas semanas, tras tiempo de preparación, mucho esfuerzo e ilusión, pues lo que surgió como una meta deportiva acabó convirtiéndose en una iniciativa solidaria con la que Juan e Ignacio lanzaron reflejaron esperanza y superación, y demostraron que, incluso cuando la vida cambia totalmente, se puede seguir hacia delante.