En los últimos años, España ha avanzado significativamente en el despliegue de red, de tal manera que, según el Gobierno, el 96% de la población rural española ya tiene cobertura 5G.
Ahora bien, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), siguen existiendo diferencias entre el medio rural y el urbano, especialmente en las velocidades disponibles y en el despliegue de las versiones más avanzadas de 5G.
En otras palabras, la brecha se ha desplazado desde la posibilidad de conectarse hacia la calidad, la capacidad y la tecnología de esa conexión. La cobertura nominal puede acercarse al 100%, pero eso no garantiza una conexión estable y de calidad cuando miles de personas llegan simultáneamente a un municipio, como sucede en muchas partes de España durante los meses de verano.
Despliegue según la población estacional
De esta manera, la planificación de las redes ya no responde únicamente al número de habitantes censados sino al mapa que marca en cada momento la población estacional provocada, no sólo por la llegada del verano, sino también por eventos multitudinarios como conciertos, festivales de música o el eclipse de sol que se podrá observar desde España el próximo 12 de agosto.
Vodafone ha asumido esta necesidad y ha anunciado refuerzos en más de 1.500 playas y 3.200 emplazamientos costeros, además de 700 ubicaciones del interior. El despliegue es importante. Durante el verano anterior, el uso de datos de sus clientes aumentó un 71,3% durante julio y agosto, frente a los mismos meses de 2024. El tráfico 5G creció un 75,3% en julio y un 67,4% en agosto.
Garantizar la conectividad en zonas turísticas es fundamental, tanto para la actividad económica como para el bienestar de los visitantes. También en zonas rurales y durante el resto del año. Cuestiones como cobrar con tarjeta, gestionar reservas, conectar alojamientos, ofrecer teletrabajo, mantener servicios públicos o atender emergencias se deben poder llevar a cabo sin ningún problema a pesar del aumento poblacional.