Hay tantas historias empresariales como empresas y empresarios en cada sector. En el turismo, esa diversidad se aprecia en un nuevo episodio de ‘El Poder de las Empresas, el pódcast de los que hacen’, de Banco Sabadell, dedicado a Pangea The Travel Store y Nomading Camp. Ambas compañías ofrecen propuestas muy distintas, viajes personalizados y hoteles burbuja, pero comparten una misma clave: convertir una buena idea en un negocio real gracias a una ejecución sólida.
En la conversación entre David Hernández, CEO de Pangea, y Miquel Vila, CEO de Nomading Camp, se observa cómo el turismo evoluciona impulsado por la innovación, la tecnología y los nuevos hábitos de los viajeros. Viajar ya no consiste sólo en llegar a un destino, sino en disfrutar de experiencias más auténticas, flexibles y memorables.
Vila está al frente de Nomading Camp, una empresa especializada en el glamping, término que surgió hace 21 años en Reino Unido de la fusión de las palabras glamour y camping para definir una forma de acampar al aire libre en instalaciones de lujo. “Probablemente, lo que más nos dio a conocer fueron los sorteos que organizamos hace unos años para vivir la experiencia de dormir en nuestras habitaciones burbuja, alojamientos integrados en plena naturaleza con un techo transparente que permite contemplar el cielo desde la cama”, explica. Este proyecto empezó en 2019, después de trabajar unos años en un fondo de inversión, pero “siempre con el gusanillo de querer emprender algún día”. Así acabó en un sector que conocía muy bien: su familia tenía un camping, donde se crió y donde, como su hermano, pasó por distintos puestos.
Nomading Camp, un proyecto que Vila empezó en 2019, tras trabajar unos años en un fondo de inversión, pero “siempre con el gusanillo de querer emprender algún día”, y así acabó en un sector que conocía muy bien porque su familia tenía un camping
“Emprendimiento, pero desde un entorno familiar y conocido. Algo que, al principio, fue de gran ayuda”, subraya. Un año más tarde, abrió el primer Nomading “fuera de casa”, en Ronda (Málaga). Después llegó el Covid, “un momento bastante complicado”.
David Hernández es fundador de Pangea, está casado y es padre de cuatro hijos. “Soy ingeniero y he trabajado media vida en consultoría estratégica y la otra media en banca de inversión, hasta que hace 15 años se me ocurrió la locura de montar Pangea”. “Viajar es lo que más me gusta en la vida”, reconoce. Empezó a hacerlo solo a los 14 años y después organizó viajes para sus amigos, su familia, su mujer y sus hijos. “Me dediqué a construir viajes personalizados con mi cabeza de ingeniero, con un Excel y todo superbién organizado las 24 horas del día”, explica. Su otra pasión eran los modelos de negocio de compañías como Zara, Decathlon, Ikea, Leroy Merlin, Fnac o MediaMarkt, que habían transformado la forma de comprar y vivir. Mientras tanto, veía que las agencias de viajes apenas habían evolucionado. Pensaba que, si viajar era una experiencia maravillosa, la compra de un viaje también debía serlo. Así nació la idea de transformar el sector con Pangea, creada en 2014. Su primera tienda abrió en 2015 y hoy la compañía suma más de diez años de trayectoria, 28 tiendas en España y su primera apertura internacional, en México.
“Visto desde fuera tiene mucho mérito haber emprendido en un sector donde la tendencia es la desintermediación y a hacértelo tú mismo. Sin embargo, cuando entras a una tienda Pangea entiendes por qué es diferente y por qué va tan bien”, afirma Vila. A Hernández le pasa lo mismo con Nomading, de hecho, le hubiera gustado montar un negocio así. “Está de moda disfrutar de esa parte de turismo rural y de experiencias diferentes, y más hacerlo en un concepto como el tuyo de burbujas o cabañas”. Ambos bromean con la posibilidad de intercambiarse los papeles durante una semana.
Hernández pensaba que, si viajar era una experiencia maravillosa, la compra de un viaje también debía serlo. Así nació la idea de transformar el sector con Pangea, creada en 2014. Su primera tienda abrió en 2015 y hoy ya son 28 en España y 1 en México
La idea de Nomading surgió cuando Vila aún trabajaba en el fondo de inversión y buscaba un regalo para su novia. Tras varias opciones que no terminaron de convencerle, eligió una experiencia para dormir en una habitación con el techo abierto para ver las estrellas. Les encantó. Años después pensó que aquella propuesta conectaba con el sector del camping que conocía tan bien y trató de fusionar ambos mundos. Le contó la idea a su padre y, meses más tarde, este le confesó que no apostaba por que funcionara. La primera gran dificultad llegó con los intentos de apertura en Italia, donde a la tercera fue la vencida. Hernández aprovecha la ocasión para apuntar que en México es “todavía más divertido” y recalca que “conoces la cultura de un país cuando te vas a trabajar allí”.
Vila guarda un gran recuerdo de la primera apertura fuera del entorno familiar, en Ronda, donde instalaron las burbujas en medio de un olivar y “fue todo muy rodado”. Años después, la compañía amplió su propuesta con las cabañas, reforzando su apuesta por el turismo experiencial. De cara al futuro, el fundador de Nomading Camp quiere seguir innovando con nuevos formatos de alojamiento que ofrezcan experiencias diferenciales y conviertan el propio hospedaje en parte esencial del viaje, además de llevar la marca a nuevos destinos.
Ambos coinciden en haber trabajado previamente en la banca de inversión, pero en el caso de Hernández la primera idea nació en la asignatura de emprendimiento del máster del IESE, con Pedro Nueno. Allí planteó cambiar el concepto de agencia de viajes, aunque al terminar el máster guardó el proyecto en un cajón y se fue a trabajar a Londres porque no se sentía preparado para desarrollarlo. Pasó siete años en banca de inversión, pero al sexto se dio cuenta de que aquello no era lo suyo y de que aquel proyecto podía merecer la pena. Así, en 2013 reunió a un grupo heterogéneo de amigos que no se conocían entre sí. Cada tres o cuatro semanas quedaban para cenar, tomar una cerveza y pensar cómo debía ser Pangea. Siete u ocho meses después les propuso preparar un business plan, que terminaron en diciembre. Un mes más tarde se lo presentó primero a sus jefes en el banco. Le dijeron que invertirían y que podrían comentarlo con más amigos que también estarían dispuestos a hacerlo porque sabían que “no paro hasta que algo funciona”. Hernández tomó la decisión, aunque tenía que levantar 3 millones de euros de capital. Tardó nueve meses en conseguirlo, dio el salto al vacío, dejó la banca de inversión, contrató a 40 personas, encontró un local, impulsó la reforma y el montaje, y abrió en octubre de 2015.
Hernández, tras meses reuniendo a un grupo de amigos, les propuso montar un 'business plan' y se lo presentó primero a sus jefes en el banco. Le dijeron que invertirían y podrían comentarlo con más amigos que estarían dispuestos a hacerlo
En 2019 cerraron una ronda de 9 millones de euros para escalar el modelo, crecer en otras ciudades españolas e internacionalmente e invertir en tecnología, pero “llegó el Covid y me dio una leche galáctica en el 20 y el 21”. La compañía sobrevivió y en 2022 volvió a crecer un 50% anual. Ahora prepara una nueva ronda de financiación, que espera que sea la última.
¿Qué es más importante, la idea o la ejecución? Para los fundadores de Pangea y Nomading Camp lo decisivo es lo segundo. Al inicio, a Hernández le daba miedo explicar la idea porque pensaba que le iban a copiar, pero ahora cuenta todo y ya no le importa. “La idea no sirve de nada sin la capacidad de ejecución”, afirma, pues “todos tenemos miles de ideas, pero ¿cuántos tienen las narices de ejecutarla? He cogido aprecio a los emprendedores y empresarios, tengo la responsabilidad sobre 300 familias y más de 20 millones de capital levantados”. Vila subraya que “la idea al principio es importante” para saber si la piscina tiene agua o si vas a tener tu espacio, “pero una vez te has tirado a la piscina, ya va de ejecución, es importante saber pivotar y ser continuamente crítico con lo que haces cada día evaluar si el negocio avanza en la dirección correcta”.
¿Qué es más importante, la idea o la ejecución? Para los fundadores de Pangea y Nomading Camp es lo segundo. Vila subraya que “la idea al principio es importante” para saber si la piscina tiene agua o si vas a tener tu espacio, “pero una vez te has tirado a la piscina, ya va de ejecución”
Esto es, precisamente, ser de los que hacen. Para Vila significa “no tener miedo de lanzarte con tu idea” y apostar por aquello en lo que uno cree, generando valor para clientes, proveedores, empleados y para el entorno. Una filosofía que conecta con una tendencia cada vez más fuerte en el turismo: la búsqueda de experiencias auténticas y el contacto con la naturaleza. En palabras del fundador de Nomading Camp, la compañía actúa como “intermediario entre la naturaleza y el cliente”. Una búsqueda de autenticidad que también forma parte del ADN de Pangea. Hernández recuerda que muchos viajeros han dejado atrás el modelo del paquete vacacional para apostar por viajes a medida, experiencias diferenciales y formas de viajar más personalizadas.
Ambos coinciden también en que sería un error demonizar el turismo en España, un sector que califican como “nuestro oro negro” y que requiere una regulación equilibrada para garantizar su sostenibilidad sin frenar su desarrollo. Más allá de la demanda, los dos emprendedores señalan otro desafío: el acceso a la financiación. Hernández considera que crear una empresa innovadora en turismo sigue siendo complejo porque España aún no cuenta con un ecosistema inversor tan desarrollado como el de otros mercados. Vila comparte ese diagnóstico y apunta que muchas startups encuentran dificultades para acceder a recursos en sus primeras etapas, precisamente cuando más apoyo necesitan para crecer.
Vila habla de una tendencia cada vez más fuerte en el turismo: la búsqueda de experiencias auténticas y el contacto con la naturaleza. Esto también está en la razón de ser de Pangea y Hernández recuerda que la gente ahora apuesta por viajes a medida, experiencias diferenciales y formas de viajar más personalizadas
En ese contexto, ambos destacan la importancia de contar con socios financieros que acompañen el desarrollo de los proyectos empresariales. Hernández recuerda que, cuando Pangea abrió su primer local en 2014 y todavía no tenía facturación, Banco Sabadell les concedió un préstamo de 700.000 euros que resultó decisivo para poner en marcha el proyecto. Nomading Camp vivió una experiencia similar gracias a un modelo de financiación por alojamiento basado en contratos de renting, que les permitió acelerar su expansión. Dos trayectorias diferentes que comparten una misma conclusión: detrás de cada empresa de éxito hay una idea, pero también la capacidad de ejecutarla y el apoyo necesario para convertirla en realidad.