Aunque puede influir en la calidad de vida y en el desarrollo cognitivo y emocional, los expertos coinciden en un mensaje clave: con un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado, y con el apoyo necesario, la mayor parte de los niños con epilepsia infantil puede llevar una vida plena, activa, y feliz.

Sin embargo, uno de los grandes retos sigue siendo reconocer la enfermedad a tiempo. Lejos de la imagen clásica de convulsiones, muchas crisis epilépticas son sutiles y pasan desapercibidas, lo que retrasa su abordaje. En este contexto, conocer las señales de alerta y aplicar una serie de recomendaciones básicas en el día a día —desde el descanso hasta la práctica deportiva— resulta fundamental para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los menores.

Otro dato que no hay que olvidar en este contexto, tal y como resalta la neuropediatra María Lorenzo Ruiz, experta del Centro Médico Quirónsalud Valdebebas (Comunidad de Madrid), es que el 75% de las crisis epilépticas aparecen por primera vez en la infancia y en la adolescencia. ¿Qué podemos hacer en el día a día para manejarlas?

 

¿Qué es la epilepsia?

Señala esta especialista que la epilepsia responde a un conjunto de enfermedades que tiene lugar por un desequilibrio en la comunicación entre las neuronas, entre la actividad excitatoria e inhibitoria del cerebro, que actúan como el equivalente al acelerador y al freno del sistema nervioso.

En cuanto a las causas, sostiene que existen multitud de factores, pero las más comunes suelen ser: genéticas, estructurales (por tumores, infartos o traumatismos), infecciosas, debido a trastornos metabólicos, o por enfermedades autoinmunes, “aunque en muchos casos se trata de causas de origen desconocido”, apunta.

Las 6 principales recomendaciones para el día a día

“Teniendo en cuenta que esta patología puede condicionar significativamente la calidad de vida de los niños que la padecen, así como su desarrollo cognitivo y emocional, y que es uno de los eventos que mayor ansiedad produce en los padres, podemos hacernos una idea de la importancia de diagnosticarla y tratarla lo antes posible”, afirma María Lorenzo Ruiz.

Precisamente, uno de los aspectos que más preocupan a los padres es cómo actuar en el día a día. Sin embargo, con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, asegura la doctora Lorenzo Ruiz, que en la mayor parte de los casos un niño con epilepsia puede llevar una vida plena y activa siguiendo una serie de recomendaciones básicas:

  1. Escolarización: debe acudir con normalidad al colegio, informando al centro escolar sobre cómo actuar en caso de crisis, y sobre cómo administrar los fármacos prescritos si fuera necesario.
  2. Práctica de ejercicio físico: debe fomentarse la práctica de deporte, con la única excepción de aquellos que puedan entrañar riesgos en el caso de producirse una crisis como submarinismo o escalada;por lo que respecta a los deportes de agua, deben realizarse siempre en presencia de un adulto.
  3. Higiene del sueño: es esencial un descanso adecuado, con horarios regulares; el número de horas diarias recomendadas variará en función de la edad.
  4. Dieta: salvo que se haya prescrito una dieta con el fin de disminuir el número de crisis no existen recomendaciones dietéticas especiales, aunque no se deben realizar períodos de ayuno prolongado, se deben hacer 5 comidas al día y se desaconseja el consumo excesivo de estimulantes con cafeína, como café o refrescos de cola.
  5. Uso de pantallas y dispositivos electrónicos: deben seguirse las recomendaciones generales limitando al mínimo el uso de pantallas, evitando en todo caso su uso una hora antes de ir a dormir.
  6. Salvo que se trate de epilepsias fotosensibles, en cuyo caso se deberán implementar medidas que reduzcan el riesgo de crisis, tales como usar pantallas de 100 Hz o LCD manteniendo una distancia de al menos 2 metros, en una habitación bien iluminada, o evitar usar flash LED pulsado cuando se hacen fotos, entre otras.

 

Es necesario saber identificar una crisis epiléptica

“El papel del neuropediatra en casos de epilepsia infantil resulta fundamental, tanto a la hora del diagnóstico como para averiguar la causa y el tipo de epilepsia, y también al establecer un tratamiento y un pronóstico de la enfermedad, dado que mientras algunos tipos de epilepsia desaparecen con la edad, otros se mantienen a lo largo del tiempo”, hace hincapié esta experta de Quirónsalud Valdebebas.

En su opinión, el verdadero reto, especialmente cuando hablamos de niños, es saber identificar cuándo realmente nos encontramos ante una crisis. Dice que está muy generalizada la idea de que una crisis consiste en un ataque convulsivo en el que hay una pérdida de conciencia y la persona cae al suelo.

“Sin embargo, en muchos casos las convulsiones son apenas perceptibles y se trata de síntomas sutiles difíciles de identificar”, según advierte esta neuropediatra. Por ejemplo, cita que hay situaciones en las que el niño se queda mirando fijamente y no responde durante 3 o 4 segundos, o otras en las que se produce una actividad motora incontrolable, como sacudidas de un brazo, de una pierna, o de un lado de la cara durante 30 segundos, o bien se ven círculos multicolores.