Cada 17 de marzo, desde 1998, se celebra el Día Mundial del Reciclaje, fecha que la Unesco estableció para concienciar sobre la importancia de gestionar residuos, proteger el medio ambiente y fomentar las 3Rs (Reducir, Reutilizar y Reciclar), todo ello con el fin de reducir la huella de carbono, evitar la contaminación y promover la economía circular. En este contexto, la apuesta de Veolia por el reciclaje y las materias primas secundarias responde a una decisión estratégica que va más allá de la gestión de residuos, pues busca reforzar la soberanía de producción, reducir la dependencia de recursos externos y contribuir a una economía más resiliente.

En un entorno marcado por la volatilidad de los mercados, en gran parte por los conflictos y el contexto geopolítico, y la evolución constante del marco normativo, las materias primas se han consolidado como una de las respuestas más eficaces para que las empresas ganen en autonomía, competitividad y seguridad de suministro. Y por ello, Veolia, líder en servicios medioambientales, trabaja para que el reciclaje se convierta en el motor de una industria que esté mejor preparada para afrontar los retos de un contexto en permanente cambio y también se anticipe a los requisitos normativos para que sus clientes estén siempre un paso por delante.

 

Tecnología e innovación al servicio del reciclaje

 

Dentro del PERTE de Economía Circular, la convocatoria del MITECO dotada con 150 millones de euros ha elegido 115 iniciativas de las 201 presentadas, con presencia en 14 comunidades autónomas y plazo de ejecución hasta octubre de 2027. Entre ellas, hay cinco proyectos de Veolia, que han obtenido una financiación de 9 millones, para modernizar y reforzar tecnológicamente sus dos instalaciones de referencia en el reciclaje de plástico en nuestro país, en las que el año pasado procesaron más de 130.000 toneladas de material, consolidando a la compañía como un actor clave en la cadena de valor de la economía circular.

Uno de ellos es la planta de Torremejía (Badajoz), referente en el reciclaje de PET apto para contacto alimentario. Las inversiones permitirán abordar el tratamiento de tipos de plástico que hasta ahora eran difíciles de reciclar mecánicamente (el PET de bandeja u opaco, entre otros), explorando vías hacia su reciclado químico y evitando que acaben en valorización energética. Asimismo, se elevará la calidad del material obtenido y se minimizará la generación de microplásticos al mejorar los sistemas de clasificación, lavado y monitorización a tiempo real. Todo ello contribuirá a que los fabricantes y envasadores puedan cumplir con los objetivos de contenido mínimo de plástico reciclado establecidos por la legislación vigente, que fija un 25% para 2025 y un 30% para 2030.

En la planta de Torremejía (Badajoz), las inversiones permitirán abordar el tratamiento de tipos de plástico que hasta ahora eran difíciles de reciclar mecánicamente

Por su parte, las instalaciones de Alcalá de Guadaira y Los Palacios (Sevilla) están orientadas al plástico industrial, posconsumo y agrícola. En este caso, las inversiones se destinarán a mejorar las propiedades de las granzas de polietileno para ampliar su aplicabilidad en sectores como el packaging, y a optimizar los procesos de filtrado y lavado para el tratamiento de residuos plásticos de origen agrícola.

Estas dos plantas forman parte de una cadena de valor más amplia en la que Veolia acompaña a fabricantes y marcas, desde el diseño del envase hasta su reincorporación al ciclo productivo. La compañía pone a disposición de sus clientes herramientas de ecodiseño, pruebas en sus instalaciones, certificaciones de reciclabilidad y el apoyo de una red internacional de expertos para lograr que un envase sea verdaderamente reciclable. Una vez conseguido esto, garantiza que dicho envase cumple con los estándares de calidad exigidos, asegurando su viabilidad comercial y su retorno al mercado. Además, trabaja para estimular la demanda de materias primas secundarias, sobre todo en el sector público, donde cuenta con una herramienta específica que facilita la incorporación del plástico reciclado en los procesos de contratación de las administraciones públicas.

 

Una guía para impulsar la compra pública de plástico reciclado

 

Claro que Veolia no sólo apuesta por la economía circular en sus instalaciones de España, sino que, junto a la Fundación de la Universidade da Coruña y la Asociación Nacional de Recicladores de Plástico (ANARPLA), ha elaborado una guía práctica para ayudar a las administraciones públicas a incorporar plástico reciclado en sus procesos de contratación. No hay que perder de vista que la contratación pública representa cerca del 14% del PIB de la Unión Europea, por lo que tiene un papel clave para alcanzar el objetivo europeo de duplicar la tasa de uso circular de materiales hasta el 24% en 2030, lo que supone cuadruplicar su demanda de plástico reciclado.

En un contexto en que España se posiciona como uno de los países líderes en Europa en capacidad de reciclado de plásticos, garantizar su demanda resulta tan determinante como su producción

Dicha guía cuenta con cláusulas y criterios ambientales redactados y estructurados en dos niveles de exigencia (básico y avanzado), así como indicaciones y orientación sobre cómo integrarlas en los pliegos. Su contenido se organiza en ocho fichas sectoriales de aplicación directa: Diseño, Construcción y Gestión de edificios de oficinas y obras; Proyectos de diseño de carreteras; Mobiliario urbano y de oficina; Parques y jardines; Productos y servicios de limpieza; Alimentación y servicios de restauración; Contenedores y papeleras y Productos textiles. Además, anticipa los requisitos mínimos de contenido reciclado que la futura Ley de Economía Circular de la UE, prevista para este año, establecerá con carácter obligatorio.

En un contexto en que España se posiciona como uno de los países líderes en Europa en capacidad de reciclado de plásticos, garantizar su demanda resulta tan determinante como su producción. Y la citada guía, en la que ha participado Veolia, contribuirá a consolidar la base industrial y a reforzar la autonomía estratégica en el suministro de materias primas. Asimismo, ofrecerá a las administraciones públicas un marco concreto para ejercer su poder de compra de forma responsable y alineada con los objetivos de la economía circular.