Cada 26 de julio se celebra el día de los abuelos, coincidiendo con la festividad de San Joaquín y Santa Ana, y alrededor de esa fecha, desde hace seis años, la Iglesia católica conmemora la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. En esta edición, bajo el lema ‘Yo nunca te olvidaré’, el Papa León XIV ha pedido que sea “un estímulo para retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita”, enlazando con su primera encíclica, Magnifica Humanitas, donde ya habló de cuidar las relaciones “en una época que tiende a acelerar y a fragmentar”, y donde hay una cultura digital que “multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad”.

En este contexto, Aldeas Infantiles SOS ha recordado que en España, el 85% de los abuelos participa en algún momento en el cuidado de sus nietos mientras sus hijos trabajan, según recoge su informe ‘Abuelos y abuelas, ¿qué haríamos sin ellos? El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia’. Casi la mitad ha reconocido que lo hace habitualmente y el 28,6% a diario. Dicha organización sin ánimo de lucro subraya que los abuelos mantienen a la familia unida, cuidan a los nietos, dan apoyo emocional y cariño, aconsejan, ayudan de forma económica, colaboran en el trabajo doméstico de los hijos y transmiten la historia familiar, entre otras aportaciones a la sociedad, siendo un apoyo indispensable para innumerables familias ante las dificultades de conciliación.

En España, el 85% de los abuelos participa en algún momento en el cuidado de sus nietos mientras sus hijos trabajan, casi la mitad ha reconocido que lo hace habitualmente y el 28,6% a diario

 

“Ellos logran compensar la carencia emocional que supone para los niños y las niñas la baja presencia de sus referentes primarios”, señalan desde Aldeas Infantiles SOS. “Su presencia en la crianza está asociada a un mejor desarrollo cognitivo y a un mayor bienestar emocional y social. Además, son una valiosa fuente de transmisión de valores, tradiciones y sabiduría. A través de sus historias y enseñanzas, contribuyen a la formación de la identidad de sus nietos”. Y esta labor también beneficia a los abuelos al proporcionarles una sensación de propósito y satisfacción personal, y puede suponer un estímulo y una oportunidad de comprobar que siguen siendo útiles y tienen mucho que aportar. Eso sí, cuando los abuelos asumen el rol de sus hijos en la crianza también pueden verse obligados a renunciar a cosas, como relaciones con amigos o actividades.

Desde la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) se reivindica la contribución “silenciosa, activa e imprescindible” de los abuelos a la vida familiar. Su presidente, José Luis Fernández Santillana, ha subrayado que “los abuelos no somos un plan B, somos parte esencial para nuestras familias” y que su día no trata solo de ofrecerles un guiño cariñoso como homenaje, sino que representa su defensa como parte esencial de la vida familiar.

El cuidado de los nietos también beneficia a los abuelos al proporcionarles una sensación de propósito y satisfacción personal, y puede suponer un estímulo y una oportunidad de comprobar que siguen siendo útiles y tienen mucho que aportar

Claro que no sólo los abuelos, los mayores en general son esa fuente de transmisión de valores, tradiciones y sabiduría que pasa de generación en generación y deben ser una prioridad dentro de nuestra sociedad. Algunos estudios apuntan que el 20% de las personas mayores de 75 años sufren soledad no deseada y que alrededor de la mitad de las personas con 55 años o más perciben discriminación por edad. Por todo ello, surgen iniciativas para que los mayores sigan activos y continúen sintiéndose parte activa de la sociedad, e incluso, para que se apunten a la ola de avances tecnológicos e interactúen a través de las nuevas tecnologías.

 

Así lo pudieron hacer, por ejemplo, algunos mayores de Barcelona que se atrevieron con las aplicaciones de móviles de la mano de voluntarios de Adamo. Dentro del proyecto social de esta empresa catalana de telefonía e Internet, cinco empleados han impulsado una jornada de aprendizaje tecnológico para 20 personas de entre 70 y 80 años, donde les enseñaron a usar WhatsApp, manejar las redes sociales o hacer fotografías con el móvil, así como prevención sobre los peligros del phishing y más formación en ciberseguridad.

Es cierto que a las personas mayores les puede suponer un mayor esfuerzo adaptarse a estos tiempos de hiperconexión a través del móvil o incluso algún cambio en su mentalidad, pero nunca es tarde para aprender. El citado grupo pudo iniciarse en las nuevas tecnologías o ampliar sus conocimientos junto a los voluntarios de Adamo, una actividad que forma parte de su voluntariado corporativo y de su estrategia ESG y se dirige a ayudar a las personas mayores y/o discapacitadas en el manejo básico de Internet.

Algunos estudios apuntan que el 20% de las personas mayores de 75 años sufren soledad no deseada y que alrededor de la mitad de las personas con 55 años o más perciben discriminación por edad

 

Otra iniciativa es el proyecto ‘Competencias Digitales +60’, impulsado por Red.es y la Fundación ”La Caixa”, que ha permitido la formación de cerca de 22.000 personas mayores de 60 años de toda España a través de más de 2.200 talleres impartidos en 350 centros. Todo ello con el objetivo de reducir la brecha digital que afecta al colectivo y para favorecer su autonomía en un entorno cada vez digital. El taller más demandado ha sido el dedicado a los trámites por internet, lo que refleja la necesidad de muchas personas mayores de ganar autonomía para llevar a cabo gestiones del día a día, como pedir una cita médica, realizar trámites administrativos o efectuar compras y reservas en línea. Al hilo de esto, cabe referir que, tras la última reunión del Foro de seguimiento de inclusión financiera y a petición de asociaciones de personas mayores y usuarios financieros, el Gobierno ha anunciado que impulsará la tramitación de la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero el próximo septiembre.

Otro ejemplo se puede ver en Avanza, donde están convencidos de que la seguridad vial no tiene edad, y tras el exitoso lanzamiento del proyecto ‘Avanza por una educación en movilidad segura y sostenible’ enfocado a niños de 5 a 7 años, ahora ha puesto el foco en las personas mayores. La compañía no busca sólo mover personas de forma eficiente, sino garantizar que los colectivos más vulnerables lo hagan con absoluta confianza, autonomía y seguridad. Según los últimos datos de movilidad, las personas de más de 65 años representan un porcentaje creciente de los usuarios de la vía, tanto al volante como en su faceta de peatones, y aunque es cierto que la experiencia acumulada juega a su favor, el proceso natural de envejecimiento suele conllevar la pérdida de agudeza visual, la ralentización de los reflejos y una mayor vulnerabilidad física en caso de sufrir un impacto.

El uso del autobús es sinónimo de independencia cotidiana para el colectivo senior porque les permite desplazarse sin depender de terceros, previniendo el aislamiento social y fomentando un envejecimiento activo

 

El uso del autobús es sinónimo de independencia cotidiana para el colectivo senior porque les permite desplazarse sin depender de terceros, previniendo el aislamiento social y fomentando un envejecimiento activo. Por ello, Avanza ha querido incidir de forma muy práctica en algunas conductas preventivas fundamentales, como: esperar el autobús de forma segura en la parada (lejos del bordillo), señalizar la intención de subida al conductor con tiempo y no acercarse al vehículo hasta que esté completamente detenido y con las puertas abiertas. Todo ello dentro de un proyecto de educación vial que se ha basado en tres pilares fundamentales: autonomía, calidad de vida y sostenibilidad; seguridad y comportamiento a bordo del autobús; y el rol del senior como ‘abuelo educador’ cuando viajan con sus nietos. 

Otra iniciativa a destacar es el programa ‘Invitación al Encuentro’ de la asociación católica creada por y para trabajadores Hermandades del Trabajo, que conecta a distintas generaciones frente a la soledad y que reúne cada semana a una treintena de participantes en su centro de Madrid entre personas mayores y jóvenes voluntarios. A través del acompañamiento, el diálogo, la escucha y el aprendizaje mutuo, dicho programa destaca el valor del encuentro entre generaciones y la importancia de los abuelos en la familia desde que se puso en marcha en octubre de 2022. La iniciativa no sólo combate la soledad no deseada, sino que fortalece las relaciones personales, crea nuevas redes de apoyo y favorece el crecimiento personal y espiritual de los participantes. 

Del programa ‘Invitación al Encuentro’, Carmen (90 años) afirma que “los contenidos te animan a pensar y a salir de ti mismo y a relacionarte con los demás”, y añade que “es ideal para las personas que no se relacionan mucho o que salen poco, por las razones que sea”

 

 

 

Para los destinatarios es clave el clima de confianza que se genera en las sesiones y el valor del intercambio de experiencias entre generaciones. Carmen, de 90 años, afirma que el programa le ha ayudado a abrirse a nuevas relaciones y lo recomienda especialmente a quienes tienen menos oportunidades de socializar. “Los contenidos te animan a pensar y a salir de ti mismo y a relacionarte con los demás”, explica y añade que “es ideal para las personas que no se relacionan mucho o que salen poco, por las razones que sea”. Por su parte, Ana, voluntaria y estudiante de Biomedicina, señala que “hablar con ellos y conocerlos cada día un poco más es la mejor parte de este voluntariado”, pues muchas de las personas mayores encuentran compañía, una rutina semanal y un espacio donde compartir experiencias y aprender junto a otras personas.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha reforzado la importancia de mantenerse social y cognitivamente activo durante el envejecimiento. En este contexto, algunas universidades y entidades cuentan con programas universitarios para mayores, entre ellas, están: la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Mayores (AEPUM), que cuenta ya con 54.534 alumnos en los programas vinculados a sus 51 universidades socias; la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) con el programa UNED Sénior, ofreciendo más de 600 cursos a más de 10.000 estudiantes en todo el país; el Aula Permanente de Formación Abierta de la Universidad de Granada, que se creó en 1994; o el Programa Universitario para Mayores de la Universidad de Oviedo (PUMUO), que cuenta con 25 años de trayectoria; entre otras. A todo esto se suman otras muchas iniciativas de formación académica a personas mayores que viven en centros residenciales o reciben servicios de atención en sus domicilios.