En la vida de unos padres probablemente la etapa de dejar el pañal sea una de las que más quebraderos provoque. Nunca es buen momento para quitarlo por el engorro que conlleva, pero es que, además, nunca terminas de estar seguro de que tu hijo está realmente preparado para ello. Lo idóneo, es hacerlo antes de que comiencen el colegio con los tres años, pero hay niños que incluso desde los dos años de edad ya muestran señales de que es momento de librarse del mismo, mientras que en otros todo va más lento.
Paciencia, muuuucha paciencia: habrá días buenísimos y otros en los que parezca que se ha olvidado todo; esto es totalmente normal; dejar el pañal no es una carrera
Tal y como subraya la enfermera pediátrica del Hospital Quirónsalud San José de Madrid, Laura Sánchez Soria, siempre en este proceso hay que tener claro que “cada niño tiene su propio ritmo y que el pañal no se quita por edad, sino por madurez del menor”.
“La mayor parte de los niños empieza a mostrar señales entre los 2 y los 4 años, aunque algunos lo consiguen antes, y otros necesitan un poquito más de tiempo. Lo importante es no comparar ni forzar, porque cuando se intenta antes de que estén preparados pueden aparecer retrocesos, estreñimiento, o incluso miedo al baño”, advierte esta experta.
Un proceso que lleva semanas y donde puede haber retrocesos
En concreto, Sánchez Soria destaca que el control de esfínteres es una etapa del desarrollo en la que los peques aprenden a identificar cuándo tienen ganas de hacer pipí o caca, y a retenerlo hasta llegar al baño. “No es algo que se enseñe de un día para otro, sino una habilidad que aparece cuando su cuerpo y su cabeza están preparados”, remarca esta enfermera pediátrica.
¿Y si hay retrocesos? ¡Calma! Recuerda en este sentido que los retrocesos son frecuentes y que no deben alarmar a los padres: “Un niño que llevaba semanas seco puede volver a tener varios escapes seguidos”.
Sánchez Soria destaca que el control de esfínteres es una etapa del desarrollo en la que los peques aprenden a identificar cuándo tienen ganas de hacer pipí o caca, y a retenerlo hasta llegar al baño
A veces, puede ocurrir tras unas vacaciones, un cambio de rutina, o una etapa en la que está más cansado o demandante. “Lo importante es no retroceder emocionalmente nosotros: no enfadarnos, no presionar, y no volver al pañal por desesperación. En la mayor parte de los casos, con calma, y acompañamiento vuelve a avanzar”, asegura esta enfermera pediátrica del Hospital Quirónsalud San José.
Puntos a tener en cuenta
Con todo ello, esta experta hace hincapié en que se trata de un proceso que, a veces, puede durar semanas, y que suele hacerse “cuesta arriba” para muchas familias, por lo que aporta una serie de recomendaciones que pueden ayudaros a vivir este momento con más calma:
- Observa las señales sin presionar: si está preparado, lo vas a notar; si insistimos antes de tiempo sólo generaremos rechazo.
- Elige un buen momento: evita épocas de cambios importantes tipo el inicio del cole, la llegada de un hermanito, o mudanzas, por ejemplo, ya que, durante esos meses, su energía emocional esta puesta en adaptarse; siempre es mejor esperar a que pasen estos procesos de cambio para realizar la quita del pañal.
- Crea rutinas cortas y agradables: después de las comidas, antes del baño, o justo al despertarse, lo idóneo es sentarlo un minuto o dos, con eso es suficiente; no hace falta que esté más rato.
- Hazlo fácil: ropa cómoda, orinal accesible, y baño despejado para que pueda entrar solo.
- Refuerza lo positivo: un ‘¡qué bien lo has hecho!’ funciona mejor que cualquier premio material.
- Evita castigos y comparaciones: los escapes forman parte del aprendizaje; no significan que ‘vaya para atrás, sino que está aprendiendo.
- Dale ejemplo: que vea cómo vais al baño, que pueda imitar, que normalice el proceso.
- Paciencia, muuuucha paciencia: habrá días buenísimos y otros en los que parezca que se ha olvidado todo; esto es totalmente normal; dejar el pañal no es una carrera.
“Si después de todo esto tu hijo o hija tiene más de 5 años y todavía no controla los esfínteres durante el día o la noche, o si hay escapes frecuentes, dolor, infecciones o estreñimiento, es recomendable consultar con vuestro pediatra para valorar juntos qué está ocurriendo. Y recordad: ‘Adiós pañal, hola orinal. Cada peque a su ritmo … ¡y todo irá genial!”, concluye esta enfermera pediátrica.