En un país como Estados Unidos donde la sanidad es esencialmente privada, el coste de los medicamentos es uno de los factores cruciales a tener en cuenta a nivel electoral, dado que millones de americanos padecen problemas económicos, precisamente por el coste de los seguros y los medicamentos más esenciales. Es una de las razones que se llevó por delante en las pasadas elecciones presidenciales a la exvicepresidenta Kamala Harris, por cuanto la desastrosa gestión económica de la Administración Biden-Harris, y en particular la inflación galopante que provocaron, afectó con especial intensidad al precio de los productos farmaceúticos.

Por este motivo, cuando quedan poco más de dos meses para las elecciones de mitad de mandato de noviembre, donde el avispero iraní está lastrando a los candidatos republicanos, la Casa Blanca se ha anotado un tanto al confirmarse, que en el último año el precio de los medicamentos ha descendido un 3.1%, lo que supone la mayor caída desde 1963, según cuenta el New York Post.

Dichos resultados suponen el éxito de la política desarrollada por el presidente, Donald Trump, y el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., quien ya antes de asumir el cargo, era considerado por los analistas como uno de los principales enemigos del poderoso e influyente lobby farmaceútico.

Trump presionó a los principales fabricantes del sector para que redujeran las cantidades que solicitaban a programas públicos como Medicare y Medicaid, al tiempo que creó una nueva plataforma denominada “TrumpRx”, que incluye descuentos para personas que carecen de seguro y que pagan de su propio bolsillo el precio íntegro de los fármacos.

Tal iniciativa del inquilino del Despacho Oval, hizo que numerosos ejecutivos del sector prometieran reducir los costes, destacando en particular los relativos a enfermedades como la diabetes.

Entre otros, el gigante gigante Pfizer se comprometió a ofrecer descuentos en medicamentos claves para la menopausia, o el eccema. Igualmente, acordó reducir a la mitad el coste del medicamento para la migraña, y del 40% al fármaco para la artritis reumatoide.

El siguiente objetivo es que tales acuerdos negociados por el presidente Trump se conviertan en ley en el Congreso de Estados Unidos.