El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presidirá la primera sesión de la Junta de Paz, constituida a iniciativa de su Administración como instrumento para garantizar la solución pacífica de diversas contiendas a nivel mundial.

Además de la intervención del propio Trump, participarán el secretario de Estado, Marco Rubio, el ex primer ministro británico, Tony Blair, quien todo apunta  que tendrá un papel relevante en la Junta de Paz, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, y el Alto Representante para Gaza, Nickolay Mladenov.

El evento, que tendrá lugar la capital federal Washington DC, se celebrará en el denominado Instituto Estadounidense para la Paz Donald J. Trump, y se prevé que asistan representantes de más de 45 naciones.

El primer objetivo del foro será el plan de paz para Gaza, donde el desarme del grupo terrorista islámico Hamas, el flujo de ayuda humanitaria y la retirada de las tropas israelíes de la zona serán los temas clave. Fuentes gubernamentales estadounidenses han afirmado que el presidente anunciará que varios países se comprometerán a enviar una fuerza internacional de paz para mantener la seguridad en la zona.

No obstante, uno de los principales problemas será si Hamas verdaderamente estará dispuesto a entregar el armamento y a transferir el poder en la zona a un gobierno tecnócrata. Otro tema controvertido será que la propia intermediación con Hamas, corre a cargo de Turquía y Qatar, dos naciones de las que Israel desconfía abiertamente.

Si bien es loable el esfuerzo de la Administración Trump Vance por la paz en Oriente Medio y en todo el mundo, su papel no debe limitarse a confrontar a los patrocinadores del fanatismo islámico en la zona y a la defensa del Estado de Israel, sino también a garantizar la libertad religiosa de los cristianos en Oriente Medio, que sufren tanto la persecución violenta como el ostracismo social. Una persecución cada vez más extendida por todo el mundo.