Si no fuera por miedo, sería la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro, con tal de dejar su sello.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez Pérez-Castejón se resiste a dejar de ser la 'prima donna', en un Occidente que harto de sus mohínes, le ha condenado a la inoperancia. Como rezaba la vieja parodia: "él asegura que es genial, los demás piensan que es un pelmazo". Y por 'los demás', entendemos el conjunto de la diplomacia mundial. Estados Unidos le insulta e Irán pone su foto en los misiles.
Bueno, hay una excepción, al menos la más destacada: Xi Jinping, el tirano chino, considera a Sánchez un tonto útil... muy útil para romper el Occidente cristiano que don Xi pretende destruir. Luego hablaremos de ello.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, no arremete contra Israel, como debería, por humillar a un casco azul español, sino contra el PP. Sánchez ha elevado el guerracivilismo español a los niveles de la II República
Quizás por esto, Moncloa decidió el jueves dar otra vuelta de tuerca. Un símbolo, como repetían los corifeos de Radio Nacional de España, explicándonos a todos que los símbolos tiene mucha importancia: el tan dulce como ridículo José Manuel Albares decidía reabrir la embajada española en Teherán. Esto, en plenas negociaciones de paz -frágil paz- entre Occidente y el fanatismo chiíta.
Con este gesto, que Israel ha calificado de 'vergüenza eterna', Sánchez sitúa a España entre los BRICS (China, Rusia e India, principalmente), la nueva internacional socialista que pretende destruir la civilización cristiano-occidental.
Todo esto se enmarca dentro de la deriva de la guerra de Irán. Veamos:
La decisión adolescente de Sánchez de reabrir la embajada española en Irán es innecesaria e inoportuna: mientras el holandés Rutte anima a los miembros de la OTAN a colaborar con Estados Unidos en el desbloqueo del Estrecho de Ormuz, España da aire a los ayatolás
Por una parte, y por lo que respecta a la guerra en sí, la pregunta es esta: ¿dónde está la oposición iraní? Se reabra o no el Estrecho de Ormuz, si no se libera a los iraníes de los ayatolás esta guerra sólo habrá ocasionado muertos... y Trump habrá fracasado.
Vamos ahora con las dos Españas, que cuelgan, desgraciadamente, de la evolución de los acontecimientos en el Golfo Pérsico: la ministra de Defensa, Margarita Robles, no arremete contra Israel, como debería, por humillar a un casco azul español, sino contra el PP: Sánchez ha elevado el guerracivilismo español a los niveles de la II República y como ya no vamos en alpargatas sino en mocasines, no entraremos en guerra civil -te pueden matar por eso, como en 1936-, pero vivimos en un continuo enfrentamiento civil, como en 1931, en una España irrespirable, de ambiente enrarecido y olor pestilente.
Pedro Sánchez viajará de nuevo a Pekín, la mayor tiranía del mundo, para aumentar la colonización china de España. De esta manera violenta, no ya a Washington, sino a Bruselas. Todos los dictadores del globo parecen encantados de recibir al presidente español: se ha convertido en el tonto útil de la diplomacia internacional
Más: la decisión adolescente de Sánchez de reabrir la embajada española en Irán es innecesaria e inoportuna: mientras el holandés Mark Rutte, un progresista de color naranja, secretario general de la OTAN, anima a sus miembros a colaborar con Estados Unidos en el desbloqueo del Estrecho de Ormuz, España da aire a los ayatolás.
En paralelo, Pedro Sánchez viajará la próxima semana, de nuevo, a Pekín, la mayor tiranía del mundo, para aumentar la colonización china de España. De esta manera violenta, no ya a Washington, sino a Bruselas. Todos los dictadores del globo parecen encantados de recibir al presidente español. El socialista pide ayuda a los ladrones para protegerse de la policía, que el lobo le auxilie de las ovejas que están enfadadas con el pastor. Y, sin duda, el lobo le ayudará, lo que no se sabe es a cambio de qué: suele ser de las ovejas.