El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentra de visita en China donde se dedica a rendir pleitesía al dictador comunista chino Xi Jimping.
En un discurso hoy en la Universidad de Tsinghua, en Pekín, ha evocado cómo en 1583 el jesuita Matteo Ricci vio que China no estaba situada en los confines de la Tierra, como se creía en su época en Occidente: "La España de entonces conocía la grandeza de China. Sabía que Pekín no era la periferia del mundo, sino uno de sus centros. Y la España actual también lo sabe. Sabe que China está reconstruyendo su grandeza. Que es ya el primer exportador de bienes del planeta y el cuarto en servicios", ha expresado, según recoge la nota de prensa de Moncloa.
En ese sentido, el presidente Sánchez ha destacado que lo que sucede ahora no es un "trasvase de hegemonías" sino una "multiplicación de polos" de poder y de prosperidad. "Por primera vez en la historia contemporánea, el progreso germina de forma simultánea en varios lugares del planeta". Y él ha elegido asumirlo "desde el realismo, desde el pragmatismo y, sin duda alguna, desde la responsabilidad".
"La propuesta de España es clara: construir una relación basada en el respeto mutuo. Un respeto que nos permita cooperar en todo lo posible. Competir en lo que sea necesario. Y gestionar nuestras diferencias cuando estas resulten inevitables. España defiende esta visión. Lo hace en Madrid. Lo hace en Bruselas. Y lo hará donde haga falta", ha añadido.
De esta forma, Sánchez sigue metiendo el dedo en el ojo a la UE y a EEUU, que ven en China uno de los mayores rivales desde todos los puntos de vista: geoestratégico, militar, político, económico...
No olvidemos, además, que en China Sánchez tiene previsto cerrar negocios tecnológicos opacos con su homólogo chino Xi Jinping, tras la mediación del lobby de Zapatero, como explicó Vozpópuli. Lo que está claro es que Sánchez impulsa la colonización china de España...