En esta crónica semanal sobre Hispanoamérica recogemos noticias destacadas ocurridas en la región compuesta por países hermanados en la Hispanidad (que tienen en común su fe cristiana, su cultura y su lengua y cuya patrona es la Virgen del Pilar) y tratando de defender los principios no negociables  --vida, familia, libertad de enseñanza, bien común y libertad religiosa--  establecidos por el Papa Benedicto XVI para una acción política basada en el humanismo cristiano.

Esta semana empezamos en Nicaragua, donde la dictadura de Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo sigue restringiendo las libertades de los ciudadanos y persiguiendo a los cristianos. 

Según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en Nicaragua, “durante el período estudiado en este informe, se intensificó la hostilidad del Gobierno hacia las Iglesias, violando gravemente el derecho fundamental a la libertad religiosa. La persecución se manifestó en detenciones arbitrarias, exilios, destierros, expulsiones, privación de la nacionalidad, profanación de ritos y símbolos religiosos, prohibición de celebraciones religiosas públicas y cientos de casos de revocación del estatus jurídico. Además, la reforma constitucional y la nueva legislación han dotado al régimen de los medios para ejercer un control total sobre las entidades religiosas. Las organizaciones internacionales consideran que Nicaragua es uno de los países con los niveles más altos de persecución religiosa. Las perspectivas para el futuro de este derecho fundamental siguen siendo profundamente preocupantes”.

En ese contexto, un sacerdote nicaragüense tuvo que huir del país, debido a la persecución del régimen, a EEUU, donde ha contado detalles de su historia a ACI Prensa.

Este cura  —que ha pedido permanecer en el anonimato para no comprometer a su familia nicaragüense—  fue identificado por agentes de la dictadura por ayudar a los jóvenes durante las protestas contra el régimen, en el año 2018, que fueron brutalmente reprimidas, hasta el punto de que más de 350 personas perdieron la vida. 

También fue ‘fichado’ por la policía por “denunciar en mis homilías las cosas que hacía el gobierno y resaltar que no estábamos de acuerdo”, con un sistema de “ideología marxista que no tiene ningún régimen de valores y que anula la dimensión trascendente de la persona y de la vida”. 

Tras estas homilías, empezó a sufrir “un fenómeno de acoso constante de personas que yo no conocía, que no eran gente de la parroquia, que llegaban a grabar las homilías”. 

“En confesión escuchaba el sufrimiento de algunas personas que me decían, ‘padre, ¿qué hago? Yo no tengo otra fuente de ingreso más que este trabajo’. Es decir, trabajaban para el gobierno y los obligaban a ellos a salir a hacer campañas y a informar. Tenían un sufrimiento terrible”. “Me decían, ‘padre, usted tiene que dejar el país lo más pronto posible. Está en riesgo’”, prosigue. 

A mediados del año 2023 tomó su “decisión más difícil”, que sólo conocía su madre: huir del país. “Me llevé una mochila y, envuelta en un suéter, una imagen de la Inmaculada, de la cual yo soy devoto. Tengo un amor especial a la Virgen”. Acompañado de un expolicía, que “no estaba de acuerdo con el gobierno y sus barbaridades” pudo llegar a la frontera con Costa Rica.

Después, “me sumí en una profunda depresión porque no es fácil cortar el vínculo completamente con todo: con la Iglesia, con los hermanos sacerdotes, con la familia, con la parroquia. Yo me sentía morir. Yo no paraba de llorar”.

Finalmente, recaló en EEUU, en el año 2024, donde fue bien acogido por el obispo y la comunidad local. “Somos sacerdotes para la Iglesia. Y aunque no estemos en Nicaragua tenemos que servir a la Iglesia. Eso es muy importante. Otras iglesias, finalmente, se están beneficiando de nuestros sufrimientos”, concluye.

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Nuestro siguiente destino es Venezuela. Hispanidad recogió la noticia de la muerte del preso político venezolano Víctor Hugo Quero Navas, que fue detenido el 1 de enero de 2025, y que fue asesinado por el chavismo durante su estancia en prisión. 

Su madre, Carmen Navas, que había sufrido durante 10 años la desaparición de su hijo, no pudo soportar el dolor y falleció a los diez días de enterarse de su muerte. 

Pero ha habido más ejemplos similares a este, de madres que han fallecido esperando la liberación de sus hijos de las cárceles chavistas. Al menos, otras cuatro más: Omaira Navas, Carmen Teresa Dávila de Yéspica, Yarelis Salas y Yenny Barrios, recoge AlbertoNews

Todo esto refleja la crueldad de la dictadura chavista. Que pese a la detención de su líder, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero por los militares estadounidenses, todavía mantiene a muchos presos políticos. 

A ver si se cumple la promesa de Trump: "Vamos a sacarlos a todos y Delcy está haciendo un gran trabajo". Después de esas palabras, el régimen de Delcy Rodríguez anunciaba la próxima liberación de 300 presos políticos durante esta semana. Estas fueron las palabras del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez: «Entre el día de ayer (lunes) y este viernes, 300 personas serán puestas en libertad, algunas incursas en hechos, en delitos demostrados pero, por ser menores de edad o mayores de 70 años, o portadores de una patología, se está cumpliendo, más allá de la ley de amnistía, con un proceso de darle beneficio a esas personas».