Madrugada del miércoles 10. Vladimir Putin lanza drones contra Polonia. Una decena de los cuales parte, no todos, han sido neutralizados por las defensas polacas.

"Agresión sin precedentes", dicen en Varsovia, que ha activado el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, según el cual el ataque a uno de los socios de la organización será considerado como un ataque a todos. En definitiva, que Polonia pide el apoyo de la OTAN para responder a Rusia. 

Estamos ante otra provocación de Vladimir Putin, esta vez contra un país miembro de la Unión Europea y de la OTAN contra la Polonia históricamente odiadas por los rusos. Eso significa que Europa debe enfrentarse a Moscú. Si no lo hace, los drones llegarán a Gibraltar. 

De entrada, apoyar directamente a Ucrania. Ahora, no cuando se firma un acuerdo de paz, que no deja de ser una postura ridícula y que ya fue respondida por Putin asegurando que disparará contra toda tropa extranjera que entre en Ucrania.

Donald Trump es el único que ha intentado la paz con Rusia y, lo que resultaría más definitivo, atraerse a Putin hacia el Occidente del que nunca debió salir. Se le agradece el intento, pero lo cierto es que ha fracasado. Ahora sólo cabe enseñarle los dientes a Moscú.

Y ojo, porque donde Putin lleva ventaja, no sólo sobre Europa, sino también sobre Estados Unidos, es en la llamada guerra nuclear táctica, es decir, diminutas ojivas nucleares capaces de destruir un ejército o reducir a cenizas pequeñas poblaciones, que no zonas de gran perímetro.

Porque Putin no tiene infantería para invadir Europa, pero sí ojivas nucleares pa destruir ejércitos enemigos.

Jinping dijo, delante de Putin, que la humanidad debería elegir entre la paz y la guerra: al parecer, su colega y aliado ya lo ha hecho.

Ahora, hay que ver cómo reacciona la actual y degenerada Europa. Desde luego, Pedro Sánchez emitirá un comunicado de condena severa y a renglón seguido abogará por la paz y el diálogo. Sin olvidar su defensa de Ucrania ante el fascista Putin.