En Perú, ayer domingo 7 de junio se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que, con el 91,8% escrutado, la candidata derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular) obtiene el 50,3% de los  votos.

Mientras que su rival, el izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), se hace con el 49,7%.

Así pues, un virtual empate técnico entre ambos. Pero habrá que estar atentos al esprint final -con el voto del exterior- y luego a los recursos, si es que los hay, del perdedor.

En lo que respecta a los principios no negociables para una acción política basada en el humanismo cristiano, establecidos por el Papa Benedicto XVI -respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer; la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas- Keiko Fujimori (Fuerza Popular) acepta el aborto en caso de peligro de vida para la madre. Y está en contra del matrimonio homosexual y de la eutanasia.

Por su parte, Roberto Sánchez pertenece al partido izquierdista Juntos por el Perú, partidario del aborto. Y él, al igual que su partido, ha apoyado el matrimonio homosexual.

Keiko Fujimori ha recibido el apoyo de la premio Nobel de la Paz y opositora venezolana María Corina Machado