En esta crónica semanal sobre Hispanoamérica, recogemos noticias destacadas ocurridas en la región compuesta por países hermanados en la Hispanidad (que tienen en común su fe cristiana, su cultura y su lengua y cuya patrona es la Virgen del Pilar) y tratando de defender los principios no negociables -vida, familia, libertad de enseñanza, bien común y libertad religiosa-  establecidos por el Papa Benedicto XVI para una acción política basada en el humanismo cristiano.

Comenzamos esta semana en México, donde el domingo 22 de febrero, el narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', fue abatido por militares mexicanos en el municipio de Tapalpa (estado de Jalisco).  'El Mencho' estaba considerado como el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El operativo contó con la ayuda de la inteligencia estadounidense, país que había llegado a ofrecer hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la captura. 

Después de esta operación militar, se produjeron incidentes violentos en 16 de los 32 estados, como el propio Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Colima, Guanajuato, Aguascalientes, Veracruz y Guerrero, entre otros, lo que da una idea de la influencia que ostentaba 'El Mencho' en todo el país.

En los estados de Jalisco y Guanajuato, algunas iglesias se vieron obligadas a cancelar las actividades religiosas o las terminaron antes. “Nos dijeron que permaneciéramos en casa y canceláramos las actividades. Si desobedecemos, podemos ser asesinados”, afirmó el pastor Juan Manuel Ruiz, según recoge Puertas Abiertas

En ese contexto, los obispos mexicanos manifestaron su intención de hacerse "cercanos, en medio de los momentos de violencia que se viven en diversas regiones" del país. “Les exhortamos, con espíritu pastoral y fraterno, a reforzar las medidas de seguridad personal y comunitaria, resguardarse en sus hogares cuando sea necesario y evitar desplazamientos innecesarios, atendiendo siempre las indicaciones de las autoridades civiles”. 

Por otra parte, en algunos sitios, sacerdotes católicos salieron a bendecir con el Santísimo para recordar que, aun en medio del miedo, “el Señor está por encima de todos los males”, recogió Aciprensa

Uno de ellos, de nombre Ricardo López Díaz, se subió a la azotea de su parroquia e impartió la bendición con el Santísimo como una forma de “doblar nuestra rodilla y alzar nuestra mirada al Cielo”. Desde lo alto, explicó, fue impactante observar que “se alcanzaban a ver las columnas de humo de los camiones que estaban quemando”, lo que le llevó a rezar: “Señor, aplaca tu ira, aplaca la maldad de estos criminales, defiende y protege a estas familias inocentes; escucha Señor el clamor de tu pueblo”.

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Nuestro siguiente destino es Nicaragua, donde los nicaragüenses vienen padeciendo la dictadura izquierdista de Daniel Ortega desde que este se hiciese con el poder, en enero de 2007 (aunque anteriormente presidió un mandato presidencial entre 1985 y 1990).

Según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en Nicaragua, “durante el período estudiado en este informe, se intensificó la hostilidad del Gobierno hacia las Iglesias, violando gravemente el derecho fundamental a la libertad religiosa. La persecución se manifestó en detenciones arbitrarias, exilios, destierros, expulsiones, privación de la nacionalidad, profanación de ritos y símbolos religiosos, prohibición de celebraciones religiosas públicas y cientos de casos de revocación del estatus jurídico. Además, la reforma constitucional y la nueva legislación han dotado al régimen de los medios para ejercer un control total sobre las entidades religiosas. Las organizaciones internacionales consideran que Nicaragua es uno de los países con los niveles más altos de persecución religiosa. Las perspectivas para el futuro de este derecho fundamental siguen siendo profundamente preocupantes”. 

En ese contexto, la persecución de la dictadura de Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo hacia la Iglesia católica no ha cesado, tal y como viene denunciando la investigadora Martha Patricia Molina, autora del informe ‘Nicaragua: Una Iglesia perseguida’. 

En una información enviada a Aciprensa por Molina, esta afirma: “Un total de 5.726 procesiones serán prohibidas en la cuaresma de 2026 para un total de 27.034 procesiones y actos de piedad popular que han sido prohibidos por la dictadura sandinista desde el año 2019”. 

Los ejecutores de la prohibición son las fuerzas policiales del régimen, cuyo "jefe policial o sus subalternos le dicen al sacerdote que tienen prohibidas las actividades religiosas y que todas deben de ser realizadas dentro del templo”. 

“A las iglesias los laicos llegan a rezar, a participar en las celebraciones eucarísticas, pero en Nicaragua estas acciones, que no hacen daño a nadie, la dictadura las criminaliza y las ve como actos contrarios al proyecto revolucionario”, denuncia.

Molina también recordó que en el Evangelio del primer domingo de Cuaresma, aparece el demonio tentando a Jesús, que “a veces habla con palabras bonitas y utilizando los pasajes de las Sagradas Escrituras”. “Lo hace para confundirnos y creamos que lo que hace o dice es bueno, lo mismo nos sucede en Nicaragua, los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo (más ella que él)”.