En esta crónica semanal sobre Hispanoamérica recogemos noticias destacadas ocurridas en la región compuesta por países hermanados en la Hispanidad (que tienen en común su fe cristiana, su cultura y su lengua y cuya patrona es la Virgen del Pilar) y tratando de defender los principios no negociables -vida, familia, libertad de enseñanza, bien común y libertad religiosa- establecidos por el Papa Benedicto XVI para una acción política basada en el humanismo cristiano.
Comenzamos esta crónica semanal en México, donde el estado de Coahuila celebra próximamente, el 7 de junio, elecciones estatales. De cara a esos comicios, los obispos del lugar han emitido un comunicado con una serie de principios para orientar el voto, que coinciden básicamente con los enunciados por Benedicto XVI.
El comunicado de los obispos de Saltillo, Torreón y Piedras Negras recuerda que toda la normativa debe garantizar “la protección de lo más sagrado: el derecho a la vida, la familia, la libertad de conciencia y la paz”, recoge Aciprensa.
Los prelados también recordaron otro principio destacado por Benedicto XVI, el del bien común, que debe ser buscado por los políticos y debe reflejarse “en leyes que emanen con miras al bien y beneficio de todos”. Añadieron que “una mala decisión perjudica, en primer lugar, a los más débiles, por eso invitamos a unirnos para construir y multiplicar oasis de paz”. Y recordaron el principio de subsidiariedad, consistente en la “autonomía de las comunidades locales y la sociedad civil, interviniendo para ayudar donde sea necesario, pero sin anular la iniciativa ciudadana”.
Nuestro siguiente destino es Nicaragua, donde la dictadura de Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo sigue restringiendo las libertades y persiguiendo a los cristianos.
Según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en Nicaragua, “durante el período estudiado en este informe, se intensificó la hostilidad del Gobierno hacia las Iglesias, violando gravemente el derecho fundamental a la libertad religiosa. La persecución se manifestó en detenciones arbitrarias, exilios, destierros, expulsiones, privación de la nacionalidad, profanación de ritos y símbolos religiosos, prohibición de celebraciones religiosas públicas y cientos de casos de revocación del estatus jurídico. Además, la reforma constitucional y la nueva legislación han dotado al régimen de los medios para ejercer un control total sobre las entidades religiosas. Las organizaciones internacionales consideran que Nicaragua es uno de los países con los niveles más altos de persecución religiosa. Las perspectivas para el futuro de este derecho fundamental siguen siendo profundamente preocupantes”.
En ese contexto, el obispo nicaragüense Silvio Báez, exiliado desde 2019 —y confirmado en el cargo de obispo Auxiliar de Managua por el Papa León XIV en 2025—, señaló que “en la historia de los pueblos hay épocas dolorosas, en las que parecen prevalecer la ambición de poder, la irracionalidad de la violencia y el irrespeto a la libertad y a la dignidad de las personas. No hay que desesperarse. La fe en Dios es nuestra mayor fortaleza y la fuente más segura de consuelo”, recogió Aciprensa.
Durante su homilía en la parroquia Santa Agatha en Miami, Florida (Estados Unidos), añadió que “en la vida, la incertidumbre, los problemas y el sufrimiento nos inquietan y nos provocan tristeza o ansiedad. No existe una vida destilada, sin problemas que resolver ni luchas que afrontar. Ante estas situaciones que a veces nos desbordan, Jesús nos invita a confiar en Dios”. “Lo que Jesús quiere es que vivamos con la serenidad que nos da saber que somos amados y cuidados por Dios con un amor entrañable”, subrayó.
“Unidos a Jesús, un día veremos realizados en plenitud los deseos no alcanzados, los esfuerzos frustrados, los amores imperfectos, la salud, el trabajo, la casa, la fiesta y los abrazos”, concluyó el prelado.