Ayer recogió Hispanidad que, en México, el domingo 22 de febrero, el narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', fue abatido por militares mexicanos en el municipio de Tapalpa (estado de Jalisco). 

'El Mencho' estaba considerado como el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El operativo contó con la ayuda de la inteligencia estadounidense, país que había llegado a ofrecer hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la captura

Después de esta operación militar que causó la muerte al narco, se produjeron incidentes violentos en estados como Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Colima, Guanajuato, Aguascalientes, Veracruz y Guerrero, lo que da una idea de la influencia que ostentaba 'El Mencho' en particular y los narcos en general en todo el país. 

El Gobierno del Estado mexicano de Jalisco ha anunciado la detención de 41 personas por su implicación en los disturbios. 

Además, el gobernador de Jalisco Pablo Lemus explicaba que la activación del Código Rojo ha permitido controlar los disturbios: 

El volumen de la revuelta tras la detención de El Mencho da una idea de la influencia y el poder que ejercen los narcos en México y de la ineficacia del anterior presidente Andrés Manuel López Obrador y de la actual, Claudia Sheinbamu (ambos ultraizquierdistas), contra el crimen organizado. 

Y esto es algo que ha denunciado el presidente de EEUU Donald Trump en alguna ocasión: “Líderes tienen miedo en su propio país”. 

Y también lo ha denunciado la iglesia católica mexicana. Por ejemplo, el cardenal Felipe Arizmendi: “Hay hechos que confirman que en México gobierna el crimen organizado”