Marco Rubio es, sin duda, junto al vicepresidente JD Vance, el pilar fundamental del segundo mandato presidencial de Donald Trump.
A sus 55 años, Rubio goza de una experiencia de casi dos décadas en el Senado de Estados Unidos, y desde enero de 2025, ocupa la secretaría de Estado de Estados Unidos, siendo el líder político hispano más relevante de la historia.
En los tiempos que corren, es una rara avis que aúna una notable discreción con una eficacia absoluta en la gestión de consuno con una gran firmeza a la hora de defender sus valores cristianos y conservadores.
Un ejemplo de esa eficaz gestión está en que, tras poco más de año y medio al frente de la diplomacia de la primera potencia mundial, el Departamento de Estado ha anulado la directiva de la era Biden que instaba a los diplomáticos a promover las políticas DEI (en inglés, Diversity, Equity, and Inclusion) ante gobiernos extranjeros, es decir, la ideología progresista woke.
La Administración Trump, con Rubio al frente de la política exterior, está enfrentando con éxito uno de los mayores desafíos que tiene, como es que los diplomáticos defiendan los intereses nacionales, y no dogmas woke, algo especialmente difícil, por cuanto el Departamento de Estado ha sido históricamente el buque insignia de la progresía estadounidense, que ha dominado su orientación política tanto en épocas de presidencias republicanas como demócratas.
Documentos de la era Biden, obtenidos por Fox News Digital, revelan que la administración del demócrata instruía a los funcionarios a difundir ideología woke en conversaciones de alto nivel y diálogos bilaterales con sus homólogos extranjeros.
Y no se trataba de meras sugerencias, bajo el mandato de Biden, el Departamento de Estado, evaluaba a los empleados en función de la adopción de políticas DEI de cara a revisiones y ascensos.
Y no es el único logro, Rubio ha hecho de la lucha contra los regímenes bolivarianos uno de sus principales objetivos, lo cual se verifica en que nunca Hispanoamérica había gozado de tanta relevancia en la política exterior de Estados Unidos en la historia reciente. La lucha contra el narcotráfico, las mafias de tráfico de personas y contra el comunismo imperante en las últimas décadas en Hispanoamérica, está teniendo sus frutos y cada vez son más los países de la región, véase Argentina, Colombia, Chile o Perú, entre otros, los que están eligiendo ejecutivos de corte conservador, que están cuestionando el legado imperante de la izquierda bolivariana que durante décadas ha controlado la región.
Muchos creen que Rubio puede incluso tener designios más altos en los próximos años en Estados Unidos, sin embargo, a pesar de su exitosa gestión, el avispero iraní es sin duda el escenario más incierto que amenaza no sólo su pulcra gestión sino también al propio trumpismo, cuyos líderes y candidatos están viendo peligrar su posición en las elecciones del próximo mes de noviembre, por la deriva de un conflicto que sigue enquistado, y donde la postura de Trump ha sido contradictoria con los postulados que siempre mantuvo con respecto a las intervenciones militares en el exterior, que apasionan a los neocon de la era Bush Cheney, y que espantan a los trumpistas y a la amplia mayoría de los republicanos de nuestros tiempos.