En Hispanidad ya les hablamos de Enoch Burke, un profesor de instituto en Irlanda, cristiano, que por haberse negado a usar pronombres trans, ha sido varias veces encarcelado. 

La escuela durante tiempo intentó obligarle a que usara un "pronombre trans" para dirigirse a un estudiante en proceso de "transición de género". Le pedían dirigirse al alumno con el pronombre "they". Él se negó, alegando entre otras causas sus convicciones cristianas. El colegio entonces suspendió al profesor y le prohibió acudir al centro, aunque sin especificar ninguna causa concreta, que legalmente debe ser considerada grave. Como él insistía en ir a clase, el colegio consiguió que un juez emitiera una orden impidiéndole acudir al instituto. Y como él insistió en presentarse, el juez del condado de Westmeath Michael Quinn emitió una orden de arresto acusándole de desacato.

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La persecución es tal que han llegado a congelar sus cuentas y embargado los bienes, tras negarse a pagar 190.000 euros en impuestos y multas. Tras pasar la Navidad en prisión, consiguió salir, y ahora Burke ha vuelto a entrar en la prisión de Mountjoy después de que el Tribunal Superior ordenara su reingreso por incumplir la resolución judicial.

Su salida de prisión era condicionada a que no se acercara al centro educativo, pero Burke lo incumplió alegando que tenía la obligación moral de acudir a su puesto de trabajo. Esto hizo que lo detuvieran el pasado 19 de enero y trasladado ante el Tribunal Superior de Dublín, donde los jueves concluyeron que había desobedecido de forma reiterasa la orden. 

Este caso es un nuevo ejemplo de que vivimos en la era de la blasfemia contra el Espíritu Santo: asegurar que el mal es bien y el bien es mal. Es la inversión de valores más grave y más grande de toda la historia. En el caso de la ideología trans ya no es que tenga derecho a ser trans y tienes que respetarme por ello, sino que si no entras a jugar con mis reglas, por ejemplo, aceptando que siendo hombre he decidido ser mujer, y tienes que referirte como tal a mi, irás a la cárcel y perderás tus ahorros y propiedades.  

En Irlanda ha pasado como en España: tenemos dos sociedades esquizofrénicas... por haber traicionado sus raíces cristianas, ahora han caído en la blasfemia contra el Espíritu Santo.