En Honduras, tras las elecciones generales celebradas el pasado 30 de noviembre, y tras un recuento electoral que se extendió más de lo debido, a finales del pasado mes de diciembre por fin se conoció al ganador de los comicios.

Se trata del exalcalde de Tegucigalpa, Nasry Asfura, candidato, por cierto, respaldado por el presidente de EEUU, Donald Trump. 

Nasry Asfura pertenece al Partido Nacional, una formación política de carácter neoliberal, basada en el humanismo cristiano, "provida y profamilia". Nasry Asfura se opone al aborto y al matrimonio homosexual.

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En ese contexto, durante la Constitución del Congreso, el nuevo presidente del Congreso hondureño, Tommy Zambrano, instaló una bandera provida y profamilia: "En este Congreso, por lo menos estos 4 años que vienen, así como blindamos en la Constitución la vida y la familia hace más de 5 años, le decimos a Honduras y al mundo: no solo vamos a tener una bandera provida y familia, sino que en este Congreso tendremos un blindaje a la vida y la familia los próximos 4 años".  

Zambrano añadió: «Desde aquí le mandamos el mensaje a Honduras y al mundo que este Congreso, estos cuatro años, no va a atentar contra la vida ni contra el diseño de familia de Dios; la familia está blindada y protegida desde este Congreso Nacional». 

 
Cabe recodar que en Honduras el aborto está prohibido “en todas las circunstancias”, es decir, que ni tan siquiera contempla excepciones como violación, riesgo para la vida o la salud de la madre, ni por malformaciones fetales.

En 2021, el blindaje al derecho a la vida fue reforzado con una reforma constitucional que exige una mayoría de tres cuartos del Congreso para modificarlo. 

Así pues, este pequeño país hispanoamericano se ha convertido en paradigma en el mundo para la defensa de la vida y de la familia natural, fundada entre un hombre y una mujer.