El nuevo Día ‘D’, el nuevo desembarco en Normandía, anuncia el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Ya saben que Trump ha fracasado en la guerra militar contra Irán, ahora pretende ganar una guerra económica.
Eso queda bonito pero lo cierto es que Irán es el segundo productor del mundo de gas, casi un moonoproducto en su economía. Gracias a él, Teherán ha conseguido ser un líder mundial en drones y contar con un ejército de primerísima división. El principal comprador de ese gas es China, la mayor tiranía del mundo.
Además, el bloqueo norteamericano de Irán viene de muchos años atrás. Persia y sus ayatolás conforman una país que vive de la exportación de gas y cuyo régimen se mantiene, simplemente, gracias a un ejército de fanáticos, financiados por el gas, y a 90 millones de iraníes sumisos que jamás han contado con la ayuda extranjera para rebelarse hasta que llegó Donald Trump.
Los norteamericanos no han podido vencer militarmente y ahora pretenden vencer económicamente. Ahora bien, si Estados Unidos continúa sin forjar un gobierno alternativo, el Régimen de los salvajes ayatolás no caerá.
Y Europa, como siempre, recluida en su nirvana: el derecho internacional. El régimen de los clérigos islámicos cumplirá en breve medio siglo sin que el derecho internacional haya conseguido tumbarles.
Ahora probamos con el bloqueo económico, que Irán ya ha sufrido con un montón de productos. Y no: Estados Unidos ha quedado en revelar en pocas horas los pormenores de ese bloqueo, es igual, lo que tiene que bloquear es la venta de gas por parte de Irán. Sólo eso.