Los hechos demuestran que, en contra de lo que creemos, Donald Trump es muy obediente a la información que llega, y que si se lanzó a la guerra de Iran fue porque sus inteligencia militar le aseguró que podía derrocar al régimen de los ayatolás, con poco más que el golpe de mano, propio de una guerra de comandos, que utilizó para secuestrar a Nicolás Maduro y acabar con la tiranía chavista... con la que todavía no ha terminado y todo puede dar marchas atrás, dicho sea de paso.
Pues bien, a lo mejor ahora puede plantearse el lograrlo. A lo mejor no tenía que haber abierto un nuevo frente a Irán, pero más nos vale a los europeos que gane Trump. Es más, Europa debería estar ahora apoyando a Trump con entusiasmo en el Estrecho de Ormuz, ¿Que no es su guerra? Ya lo creo que lo es.
En todo caso, la noche del domingo supuso un nuevo ataque de Estados Unidos a la dictadura iraní al tiempo que Washington declaraba abierto al Estrecho de Ormuz.
🇮🇷🇺🇸🚨 | El presidente Trump ordenó una tercera ronda de ataques militares contra Irán después de que la Guardia Revolucionaria Islámica atacara un buque de carga comercial que transitaba por el Estrecho de Ormuz. pic.twitter.com/PhlJf5Wiga
— Informe Orwell (@InformeOrwell) July 12, 2026
Hombre, si yo tuviera que navegar por aquellas aguas lo haría con cierto temor, pero Estados Unidos ha llegado a la conclusión de que con Irán no se puede negociar y que lo que hay que hacer es bombardear toda aquella posición iraní dedicada a impedir el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz.
Ahora bien, esta nueva actitud permite pensar en que Trump, aunque tocado en Irán, aún puede liberar a los iraníes de los ayatolás que, como ya hemos repetido muchas veces en Hispanidad, es la única razón que justificaba el inicio de esta guerra.
Además, si Estados Unidos no derroca a la tiranía islámica, mucho me temo que tampoco habrá nada que hacer en Ormuz.
Por de pronto, no vendría mal que las fuerzas opositoras iraníes se unieran en un Gobierno en el exilio o similar. Con el Sha o sin el Sha, pero un Gobierno en la sombra dispuesto a recoger el testigo de los ayatolás talibanes cuando sean derrotados militarmente por Estados Unidos.