En esta crónica semanal sobre Hispanoamérica seguimos tratando la realidad que se vive en Cuba, afectada por el bloqueo energético a la que la Administración Trump está sometiendo a la dictadura cubana. A la vez, el secretario de Estado estadounidense -hijo de emigrantes cubanos- Marco Rubio está llevando a cabo negociaciones con La Habana, no se sabe en qué términos. Aunque analistas apuntan a la exigencia de Trump de cambios políticos o de régimen, una disminución de la influencia militar cubana en la región, etc.

En ese contexto, Hispanidad ha hablado con Josué (nombre cambiado por motivos de seguridad), un colaborador de Puertas Abiertas, residente en Colombia, que acompañó a la iglesia cubana con visitas pastorales a la isla hasta que un incidente de seguridad restringió su ingreso al país.

1.Durante su visita a Cuba, pudo constatar cómo viven los cristianos cubanos su fe cristiana en un contexto político de represión religiosa. ¿Podría contarnos lo que más le llamó la atención?

Cuba no es una democracia; el país sostiene un modelo propio de organización social y política que se percibe en cada aspecto de la vida cotidiana. Esa fue la impresión que tuve al viajar por primera vez y observar de cerca la decadencia visible en su infraestructura, la mediocridad en los servicios, y los costos elevados de productos básicos. Todo ello parecía inevitablemente relacionado con un ambiente generalizado de zozobra, miedo y extrema cautela.

Durante las visitas a los hermanos de la iglesia, la situación se hizo aún más evidente. Cada conversación requería un escrutinio riguroso sobre con quién hablar, qué decir y a quién visitar, pues cualquier paso podía representar un riesgo. Para el liderazgo que me acompañó, lo más desafiante fue ser conscientes de que representábamos una organización prohibida o mal vista por las autoridades, lo que convertía cada puerta que se abría en un protocolo: mirar alrededor, asegurarse de que nadie observaba, validar si era seguro entrar o permanecer.

En apenas dos días, me descubrí interiorizando esas dinámicas: medía cada palabra, evaluaba a quién saludar, qué decir o incluso si podía comenzar a caminar si otra persona lo hacía. Ese nivel de autocensura y vigilancia generaba un ambiente tenso, pero también hizo más impactante compartir con los hermanos, especialmente con aquellos que sabían de nuestra organización y aun así deseaban recibirnos.

Por contraste, caminar por La Habana Vieja, recorrer sus calles y buscar un restaurante no resultó tan difícil ni traumático. Sin embargo, la relativa normalidad de los espacios turísticos no lograba ocultar la realidad opresiva que vivían quienes habitan en la isla y practican su fe bajo condiciones de constante vigilancia.

2.¿Sigue habiendo persecución religiosa?

Debemos comprender que para un gobierno comunista, no es un asunto de religión, es un asunto más complejo, se trata más bien del entendimiento filosófico, político y militar de la vida misma. Por ello, traer un pensamiento filosofía (la fe en Cristo) que se aleja de la cosmovisión de estado es una afrenta a la autoridad y la ley, por ello la represión se trasladó a las casas tanto que no es posible hablar de la fe y gobierno sin que haya temor, levantar la voz exigiendo derechos como, por ejemplo, contar con un reconocimiento legal, poder educar a los hijos con principios y valores cristianos o cantar con un sonido en la esquina: todos estos son ejemplos de las batallas de la iglesia cubana 

En Cuba, la persecución sigue y se ejerce sobre toda persona o iglesia que no se alinee con el régimen.

Entre enero de 2024 y junio de 2025, Puertas Abiertas documentó más de 258 casos de persecución en Cuba, incluyendo vigilancia, cierre o demolición de iglesias, encarcelamientos, desplazamientos forzosos y exilios. Y para el intervalo 2020 a 2024: “Cerca de 50 casos” de desplazamientos que incluyen interno (dentro del país) como externo (fuera del país). 

3.¿Cómo afecta al día a día?

La gran mayoría de los Líderes cubanos han crecido en un contexto de revolución por lo que ellos mismos sin pretenderlo o buscarlo minimizan el impacto de las regresiones, solo cuando alguien se sale del "carril" es cuando aparecen los efectos colaterales. De tal manera que la iglesia vive su fe en un contexto de sumo cuidado y miedo al opresor.

La iglesia se acostumbró a modular el discurso, a tener que esconderse para que no descubran que la casa culto (como legalmente se le denomina a la mayoría de lugares donde se reúnen los cristianos) ya sobrepasó el número de cristianos permitidos para reunirse, en definitiva ser cristianos es una realidad muy distinta si se compara con Europa o países del primer mundo. 

4. ¿Sigue en contacto con cubanos? 

Sí.  

5. ¿Le cuentan algo de la situación que se vive ahora, con el bloqueo energético que afecta a la alimentación, la electricidad, la sanidad?

Para los cubanos el reciente bloqueo energético que evita la entrada de combustible desde Venezuela y Mexico respectivamente, es algo así como si se estuviese manifestando la crisis que traía desde muchos años atrás. Por ejemplo Pedro* menciona que en los últimos años el desgaste ha crecido, la población está más envejecida, hay menos atención en la salud, el sistema de educación colapsó y los subsidios al pueblo cada vez son menos, la inflación es creciente, la población joven hace todo lo posible por emigrar. Lo que se vive ahora con el bloqueo energético es para ellos como si se supiese que el volcán habría de erupcionar.

Los cubanos están desesperados. La iglesia hace todo lo que puede por paliar la profunda herida social y el desabastecimiento del gobierno que en palabras de ellos no tiene nada más que hacer o reinventarse.  

Cristianos en Cuba nos dicen: “Ha sido un tiempo muy difícil para los cubanos” (Ever*). "La situación en Cuba está caótica, pésima, en el sentido de falta de alimento, combustible, comida, no hay combustible para cocinar, le damos gracias a Dios, que Cuba si no ha caído es por la iglesia que ora. Les pido oración a ustedes para que nos ayuden en oración para que el Señor mi hermano abra las puertas de los cielos" (Gregorio*)

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6. ¿Cómo ven el futuro del régimen? 

Es muy curioso, la inmensa mayoría o por lo menos los cubanos que he tenido la posibilidad de escuchar,  quieren un cambio pero no lo esperan, es decir, saben que debe existir una transformación fuerte y profunda en las entrañas del régimen y de la sociedad pero ellos no creen o por lo menos son muy cuidadosos en sus comentarios, están tan relacionados con el régimen que inconscientemente parece que supieran que hay una especie de escudo indestructible o como si el régimen tuviese todas las capacidades de disuasión ante cualquier ataque extranjero. 

La mayoría del liderazgo cristiano actual en la Isla nace o se crió bajo el rigor de la filosofía castrista, siendo testigos de como año tras año los rumores de cambio han llegado. Pero de la misma manera como se inflan los deseos de una Cuba mejor. también se desinflan con los días.

7. ¿Qué dicen los cubanos de a pie tras las presiones de EEUU?

En los años anteriores, cuando hablaba con los hermanos un comentario que llamó mi atención iba orientado a la influencia casi esperanzadora, por lo menos para un puñado de la sociedad, el efecto Trump: afirmaban que en el 2020 los cubanos a diferencia del mundo sufrieron dos “pandemias” una la del COVID y por el otro lado las restricciones de los Estados Unidos.

Esto indiscutiblemente animó el corazón de algunos divergentes que no creen que el gobierno régimen sea tan fuerte como para no ser indestructible. 

En la población hay mucha incertidumbre, por un lado, la crisis es total, no hay un sector del país que esté bien, la indigencia crece, la delincuencia ahora es común, no hay transporte, no hay energía, no hay comida y muchos cubanos no saben en medio de la desesperada situación qué es mejor. 

Asimismo la esperanza en que habrá un cambio, que por fin vienen tiempos nuevos, que el régimen será quebrado y la sociedad será libre, libre para hablar sin temor, para poder vender y comprar sin restricciones, poder expresarse desde el templo sin el temor de ser juzgado o mal interpretado, hay esperanza en que las miles de casa culto por fin puedan ser una Iglesia formal que no tiene que cerrar las puertas o actuar como delincuentes huyendo o escondiéndose para por ejemplo hacer una mejora al templo.  

8. ¿Sabe cuál es el estado de ánimo de la población tras 67 años de comunismo?

Incertidumbre en definitiva es la expresión que se me ocurre más define el ánimo de la población. Como mencioné, la mayoría de los cubanos nacieron o se criaron bajo el yugo del régimen castrista, y aunque todos los cubanos esperan mejoras en la vida diaria, parece que para un grupo importante de la sociedad no pasará nada más, parece que no hay salida y que ellos están condenados a vivir bajo la maldición de la dinastía castrista.

*Nombres cambiados por razones de seguridad.