Sin duda, el Senado es la Cámara más prestigiosa e influyente en la política estadounidense. De sus filas han salido múltiples presidentes estadounidenses como Barack Obama, Joe Biden, JFK o Richard Nixon, entre otros.

A pesar de que EEUU tiene una población que supera los 340 millones de habitantes, apenas cien de sus ciudadanos -dos por cada Estado- tienen el honor de formar parte de esta Cámara, donde los mandatos son de seis años, pudiendo ser reelegidos sin límite. Eso hace que no sea raro encontrar senadores octogenarios o incluso nonagerarios, que ocupan escaños durante décadas, y se convierten en auténticas leyendas. Mismamente se encuentra el caso del actual presidente pro tempore de la Cámara Alta –cargo que corresponde al senador más veterano en la cámara del partido mayoritario- Chuck Grassley, que a sus 92 años, representa a Iowa desde 1981. La relevancia del cargo es tal, que es el tercero en la línea de sucesión presidencial, sólo por detrás del vicepresidente y del presidente de la Cámara de Representantes.

Pero sin duda, el poder de la Cámara Alta está en su influencia, hasta el punto que hay senadores que tienen más poder que miembros del propio gobierno federal, y que despachan a diario con el presidente.

Uno de esos ejemplos, es el de Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur, que falleció el pasado sábado 11 de julio de manera inesperada a los 71 años de edad a causa de una disección aórtica de origen cardiovascular arteriosclerótica. Graham acababa de regresar de un viaje internacional donde se había reunido con el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky. El ucraniano ha lamentado la muerte de Graham, que era su principal interlocutor con el presidente Trump. Tan inesperado fue el fallecimiento, que Graham estaba preparándose para una intervención en el programa de televisión Meet the Press de la NBC. El deceso ocurrió de manera fulminante, y nada pudieron hacer los servicios médicos que le atendieron para reanimarle.

Pero, ¿Quién era Lindsey Graham? Graham nació en 1955 en Central, Carolina del Sur, en una familia humilde. Sus padres regentaban un comercio local, fue el primero de su familia en estudiar en la Universidad y en ingresar en el Ejército. Con 22 años perdió a sus padres, que fallecieron con una diferencia de escasos meses, y se encargó de la manutención de su hermana Darline, que tenía apenas 13 años. Se graduó en Psicología por la Universidad de Carolina, y más tarde en Derecho por la misma Universidad. Tras ello, en 1982 ingresó en el Cuerpo de Abogados Generales, la rama jurídico-militar del Ejército de Estados Unidos. Permaneció durante muchos años en las fuerzas armadas, tanto en activo como en la reserva. Su carrera política comenzó en 1992, al ser elegido con 37 años como congresista estatal de Carolina del Sur. En 1995, dio el salto a Washington al ser elegido como congresista federal por su Estado, y en el año 2003 fue elegido senador federal, cargo que ocupó hasta el día de su muerte. Nunca contrajo matrimonio, siempre fue soltero.

Precisamente, este año se presentaba a su quinto mandato, y tras haber ganado con claridad las primarias republicanas, según los sondeos, tenía gran ventaja sobre su rival demócrata. La muerte de Graham supone un quebradero de cabeza para los consevadores, que tendrán que celebrar unas primarias exprés para nombrar a su sucesor, que tendrá difícil igualar los números del fallecido. Por el momento, hasta la elección del sucesor, como homenaje y a petición del presidente Trump, el gobernador de Carolina del Sur, el republicano Henry McMaster ha designado como sucesora en el escaño a su hermana Darline, si bien no está claro si se presentará o no a las primarias para suceder a su hermano.

Graham fue una rara avis en la política americana, un neocon en política exterior, pero frente al establishment republicano clásico, sí tenía sólidos principios cristianos y conservadores, hasta el punto que el Comité Nacional para la Defensa del Derecho a la Vida, la mayor organización provida de EEUU, ha lamentado la muerte de Graham, calificándole como un luchador infatigable por la vida del no nacido. Graham tenía la habilidad de lograr tejer las alianzas más insospechables sin renunciar por ello a sus principios.

En su momento, el movimiento libertario Tea Party señaló como enemigo a Graham, si bien con el tiempo lograron la unidad. Lo mismo ocurrió con el propio Trump. Inicialmente, Trump y Graham fueron enemigos políticos y rivales en las primarias presidenciales de 2016, pero acabaron siendo estrechos aliados, hasta el punto que, en la actualidad, se consideraba que Graham era el senador con más influencia en el presidente Trump, quien ha lamentado profundamente la inesperada muerte del senador afirmando que “Lindsey Graham fue una gran político ... Probablemente nunca me han oído decir eso de alguien". El presidente ha afirmado que, de hecho, había hablado por teléfono con Graham, nada más regresar el legislador de Ucrania, con lo que no es descartable, que una de sus últimas llamadas telefónicas con vida fuera con el presidente.